Primer indicio de sospecha (desde la perspectiva de los padres)
Der erste Verdachtsmoment ist der Augenblick, in dem Eltern zum ersten Mal spüren, dass mit ihrem Kind etwas nicht stimmt. Dieser Beitrag zeigt typische Auslöser, das Schwanken zwischen Sorge und Verharmlosen und erste Schritte.
Índice
¿Cuál es el primer indicio de sospecha?
El primer indicio de sospecha es el momento en el que, por primera vez, se le pasa por la cabeza: «Algo no va bien con mi hijo». A menudo, no hay un único suceso que lo explique. Se trata más bien de una sensación sutil que va creciendo a lo largo de días o semanas. Su hijo parece diferente, se retrae, come de otra manera, duerme mal o reacciona con más intensidad que antes. Usted nota la diferencia porque conoce a su hijo mejor que nadie. Esa primera corazonada es una señal importante a la que debe prestar atención.
¿Qué es lo que despierta las sospechas?
Los factores desencadenantes son tan diversos como los propios niños. Algunos padres se dan cuenta gracias a un comentario de la guardería o del colegio. Otros perciben el cambio en la vida cotidiana en casa.
Observaciones frecuentes que despiertan las sospechas de los padres:
- El alejamiento del niño de sus amigos, aficiones o familia
- Cambios en el sueño: problemas para conciliar el sueño o para dormir toda la noche, pesadillas, cansancio matutino
- Los hábitos alimenticios cambian, por ejemplo, la omisión llamativa de comidas o comer a escondidas
- Los cambios de humor son muy marcados; aumentan la irritabilidad, el llanto o los arrebatos de ira
- Disminución del rendimiento y la concentración en el colegio
- Molestias físicas sin causa clara, como dolores de estómago o de cabeza
Algunos de estos síntomas forman parte del proceso de crecimiento. Debe prestar atención si estos comportamientos se producen con frecuencia, se prolongan durante semanas y provocan problemas en la vida cotidiana.
El vaivén entre la preocupación y la minimización
Tras la primera sospecha, muchos padres comienzan a experimentar un vaivén emocional. Un día piensan que se trata de algo pasajero; al día siguiente, se quedan despiertos por la noche imaginándose lo peor. Esta oscilación es una reacción normal.
A menudo, el hecho de restarle importancia tiene una razón de ser. La idea de que su propio hijo sufra un problema grave resulta dolorosa. A veces se suman a ello sentimientos de culpa o la vergüenza ante el juicio de los demás. Ambos pueden llevarle a pasar por alto las señales de alerta durante más tiempo del que le gustaría.
Entre el pánico y la negación se encuentra la observación atenta. Aún no es necesario que tenga un diagnóstico. Sin embargo, puede empezar a tomarse en serio ese presentimiento y darle forma.
Primeros pasos: observar, documentar, abordar el tema
En cuanto surja la sospecha, resulta útil pasar de darle vueltas al asunto a actuar. Hay tres pasos que han demostrado su eficacia.
Observar. Durante dos o tres semanas, preste atención de forma consciente a cuándo y en qué situaciones le llama la atención algo. ¿Hay algún patrón, por ejemplo, por las mañanas antes de ir al colegio o después de usar el móvil?
Documentar. Anote brevemente lo que observe: fecha, situación, comportamiento, duración. Bastan unas pocas palabras clave al día. Estos apuntes le ayudarán a traducir esa corazonada en ejemplos concretos y resultarán de gran valor más adelante en la consulta del médico.
Hablar con él. Busque el diálogo con su hijo, con calma y sin reproches. Pregúntele cómo se encuentra y escúchele antes de ofrecerle soluciones.
El siguiente punto de referencia fijo es la consulta del pediatra. Las revisiones de rutina y la visita J1 ya ofrecen de por sí la oportunidad de abordar el desarrollo y el comportamiento. No obstante, también puede concertar una cita fuera de lo habitual y exponer sus observaciones.
Cuándo y dónde puede solicitar ayuda
Ante ciertos indicios, no debe esperar. Busque asesoramiento lo antes posible si su hijo o hija parece abatido durante un periodo prolongado, se aísla en exceso, apenas come o habla de desesperanza. Las declaraciones sobre el cansancio de vivir son siempre motivo para buscar ayuda de inmediato.
El primer punto de contacto es la consulta de pediatría. Desde allí, si es necesario, se le derivará a centros especializados: centros de pediatría social, centros de orientación educativa y familiar o el servicio de psiquiatría infantil y juvenil. Además, puede ponerse en contacto de forma gratuita y anónima con la línea de atención a padres de «Nummer gegen Kummer» llamando al 0800 111 0 550.
A partir de ese momento, se requiere paciencia, ya que el tiempo de espera para obtener una plaza en terapia suele ser largo, y la falta de claridad en el diagnóstico puede suponer una carga adicional. El acompañamiento de un asesor para padres puede servir de apoyo en esta fase.
El diagnóstico definitivo y el tratamiento de los trastornos mentales deben recaer exclusivamente en manos de un servicio de psiquiatría infantil y juvenil o de un profesional médico o psicoterapeuta. Rückenwind y Janike le acompañan a usted, como padre o madre, durante este periodo, pero no sustituyen a dicha evaluación.
Fuentes y enlaces de interés
- Problemas psicológicos y trastornos del comportamiento en los niños – kindergesundheit-info.de (BIÖG)
- Guía para problemas relacionados con el desarrollo infantil y la vida familiar – kindergesundheit-info.de (BIÖG)
- Revisiones médicas preventivas para niños y adolescentes (U1 a U9, J1) – Pediatras en la red
- La depresión en niños y adolescentes – Manual para familias del IFP
A otras personas también les interesó…
El impacto del diagnóstico
El «choque del diagnóstico» es la intensa reacción inicial que experimentan los padres cuando a su hijo se le comunica un diagnóstico grave o inesperado. Esta reacción es normal. Se necesita tiempo para que se calme.
DiagnoseIncertidumbre diagnóstica
La «incertidumbre diagnóstica» describe la situación en la que los padres o los profesionales aún no saben con exactitud qué diagnóstico corresponde a un niño o adolescente, o si realmente se debe establecer alguno. Esto ocurre con más frecuencia de lo que muchos piensan y, a menudo, forma parte de forma totalmente normal del proceso de evaluación.
FamilieAislamiento del niño
El aislamiento significa que un niño se aleja de sus amigos, de su familia o de sus aficiones. Habla menos, participa menos en las actividades y parece más difícil de abordar. A menudo se trata de una fase normal. Sin embargo, también puede ser una señal que los padres deberían analizar con calma.
TherapieTiempo de espera para obtener una plaza en un programa terapéutico
El tiempo de espera para obtener una plaza terapéutica es el periodo que transcurre entre el primer contacto con una consulta terapéutica y el inicio efectivo de la psicoterapia. En el caso de los psicoterapeutas infantiles y juveniles, este periodo suele durar varios meses. Esto supone una carga para las familias. No obstante, hay medidas concretas que los padres pueden adoptar ya desde ahora.