Acompañar la recuperación del peso (el papel de los padres en la fase de realimentación)
Refeeding ist die kontrollierte Wiederernährung nach dem Hungern bei Magersucht. Eltern geben Struktur bei den Mahlzeiten, die Steigerung der Nahrung gehört wegen des Refeeding-Syndroms in ärztliche Hand.
Índice
¿Qué significa «refeeding»?
El término «refeeding» se traduce como «realimentación». Se refiere a la fase en la que un niño o un adolescente, tras un periodo prolongado de ayuno debido a la anorexia nerviosa, vuelve a comer de forma regular y en cantidades suficientes para que aumente su peso.
Durante el periodo de inactividad alimentaria, el organismo reduce su metabolismo. El ritmo cardíaco, la circulación y la digestión funcionan al mínimo. Cuando vuelve a recibir más alimento, el organismo debe adaptarse poco a poco. Por ello, la ingesta calórica se aumenta gradualmente, en pequeños pasos, y no de forma repentina.
En el tratamiento hospitalario, el objetivo suele ser un aumento de peso de entre 0,3 y 1 kilogramo por semana. El equipo terapéutico establece estos valores y los adapta al estado del niño. Para los padres, se trata de un largo proceso en el que se producen avances y retrocesos.
Por qué el tratamiento debe estar en manos de los médicos
Una reincorporación demasiado rápida de la alimentación puede resultar peligrosa. Los expertos hablan del síndrome de realimentación. Cuando un organismo desnutrido recibe de repente una gran cantidad de hidratos de carbono, los minerales como el fosfato, el potasio y el magnesio pasan de la sangre a las células. Los niveles en sangre disminuyen. Esto puede alterar el ritmo cardíaco, los músculos y el sistema nervioso y, en el peor de los casos, poner en peligro la vida.
En la anorexia nerviosa, hasta un 28 % de los pacientes ingresados en hospital desarrollan este tipo de desequilibrio metabólico. Por ello, en los casos de riesgo, la realimentación se inicia con cautela, a menudo en torno a las 10 kilocalorías por kilogramo de peso corporal al día, con un aumento gradual. Los electrolitos se controlan de forma exhaustiva durante los primeros días, normalmente cada uno o dos días, y se administra un suplemento de tiamina.
Importante para los padres: nunca aumenten las raciones de comida por su cuenta en casa con el fin de alcanzar el objetivo más rápidamente. El médico responsable decide la cantidad y la rapidez con la que se realiza la realimentación basándose en los análisis de sangre y los controles cardiovasculares.
El papel de los padres a la hora de las comidas
En la terapia familiar (FBT), los padres asumen conscientemente la responsabilidad de la alimentación durante la primera fase. No porque el niño carezca de capacidad de decisión, sino porque la enfermedad le dificulta especialmente tomar esas decisiones.
La estructura ayuda: horarios fijos para las comidas, un entorno tranquilo, alguien que se siente con él y permanezca cerca un rato más después de comer. La ración se ajusta al plan nutricional del equipo terapéutico y no se renegocia en la mesa. Deje de lado las conversaciones sobre calorías, peso o la grasa que hay en el plato. Hable sobre la jornada escolar, el perro o la serie que vieron ayer.
Este acompañamiento resulta agotador y a menudo requiere la presencia de dos adultos que se turnen. Es necesario observar con atención, sin presionar al niño (más información al respecto en «Observación controlada de la alimentación»).
Aceptar la resistencia y el miedo del niño
El aumento de peso provoca una gran ansiedad en muchas personas afectadas. En la mesa, esto puede dar lugar a llantos, enfados, retraimiento o negociaciones. A menudo, en esos momentos, es la enfermedad la que habla, y no el deseo real del niño.
Resulta útil adoptar una actitud tranquila y afectuosa, sin perder la claridad. Demuestre comprensión ante el miedo, pero mantenga la hora de la comida. Las frases breves y amables surten mejor efecto que las explicaciones largas. Las discusiones sobre la cantidad rara vez llevan a algo y agotan a todos.
Tenga en cuenta que habrá días en los que se produzcan retrocesos. Una velada difícil no significa una recaída en los viejos patrones (más información en «La recaída desde la perspectiva de los padres»). Comente las situaciones difíciles con el equipo de tratamiento; allí le proporcionarán expresiones concretas y estrategias para el próximo intento.
¿Cuándo y dónde solicitar ayuda?
La fase de realimentación debe llevarse a cabo en un centro especializado. En caso de bajo peso pronunciado, pérdida rápida de peso o signos físicos de alerta, como mareos, palpitaciones o retención de líquidos, es imprescindible un control médico. Los centros a los que puede acudir son los servicios de psiquiatría infantil y juvenil, las consultas externas especializadas en trastornos alimentarios y los pediatras que le atienden.
Rückenwind Rückenwind le acompaña a usted, como padre o madre, durante este periodo, le orienta y le brinda apoyo. no puede establecer un diagnóstico ni supervisar la realimentación médica. Esto es competencia exclusiva de un servicio de psiquiatría infantil y juvenil o de un profesional médico o psicoterapeuta especializado.
Fuentes y enlaces de interés
- Directriz S3 sobre el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos alimentarios (n.º de registro AWMF 051-026)
- Anorexia nerviosa – Tratamiento, neurólogos y psiquiatras en la red (psiquiatría infantil y juvenil)
- El síndrome de realimentación en pacientes de riesgo hospitalizados, «Ernährungs Umschau»
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