Acompañar al paciente durante su ingreso hospitalario (el papel de los padres en el ingreso hospitalario)
Wenn ein Kind stationär in eine Klinik oder Kinder- und Jugendpsychiatrie aufgenommen wird, verändert sich die Elternrolle. Der Beitrag zeigt, was auf Eltern zukommt, wie die Zusammenarbeit mit dem Team gelingt und wie sich Schuldgefühle einordnen lassen.
Índice
¿En qué consiste un ingreso hospitalario?
En el caso de un ingreso hospitalario, el niño permanece durante un tiempo en un centro hospitalario, donde recibe atención las 24 horas del día. En la psiquiatría infantil y juvenil (KJP) se tratan principalmente crisis psicológicas: depresión, trastornos alimentarios, ansiedad grave o situaciones de riesgo agudo. Los especialistas recomiendan la hospitalización cuando las citas ambulatorias y la asistencia en una clínica de día ya no resultan suficientes y la vida cotidiana se ve muy limitada. La estancia dura entre semanas y meses, dependiendo del cuadro clínico.
Un equipo formado por médicos, personal de enfermería, terapeutas y pedagogos trabaja de forma conjunta. Cada niño cuenta con una terapeuta de referencia fija y un horario semanal que incluye clases, terapia, comidas y tiempo libre. Esta estructura fija proporciona a muchos niños el apoyo que, en ese momento, no encuentran en casa.
¿A qué deben prepararse los padres?
El procedimiento depende de la edad del niño y de la unidad hospitalaria. En el caso de los niños más pequeños ingresados en unidades de medicina física, es posible que uno de los padres se aloje con ellos. Desde 2005, esta medida se considera médicamente justificada en todo el territorio federal; a partir de 2024, en el caso de los niños de hasta nueve años, sin necesidad de justificación específica. A tal fin, el centro hospitalario recibe una cantidad fija de 45 euros al día en concepto de alojamiento y manutención de la persona acompañante.
En psiquiatría infantil y juvenil, el procedimiento es diferente. En este caso, los niños y adolescentes suelen dormir en la unidad sin sus padres, ya que el alejamiento de la rutina doméstica forma parte del tratamiento. Para los padres, esto suele suponer una separación repentina. Resulta útil preguntar con antelación y de forma concreta: ¿Cuál es el horario de visitas? ¿Cuándo se pueden realizar llamadas telefónicas? ¿Cuándo tendrá lugar la primera reunión familiar? ¿Quién es la persona de contacto designada?
El papel de los padres durante la estancia
Los padres siguen siendo importantes, aunque el niño duerma en otro lugar en ese momento. El equipo terapéutico involucra a la familia en el diagnóstico y la terapia, ya que los avances logrados deben contribuir a la vida cotidiana en el hogar. En concreto, esto significa: reuniones familiares periódicas con la terapeuta de referencia, acuerdos sobre visitas y llamadas telefónicas y, más adelante, pruebas de estrés durante el fin de semana, en las que el niño pone en práctica en casa lo aprendido.
Para muchos padres, soltar las riendas es lo más difícil. Durante meses han observado cada cambio de humor y han acompañado cada comida. Ahora se hace cargo un equipo al que apenas conocen. La confianza se va forjando poco a poco: preguntando cuando algo no queda claro, compartiendo observaciones de la vida cotidiana y cumpliendo con lo acordado. Es importante saber que existe el secreto profesional. El equipo no puede revelar todo lo que cuenta un joven, salvo que exista un peligro para el niño o para otras personas.
Cómo afrontar los sentimientos de culpa y de fracaso
Tras el diagnóstico, a muchos padres les asaltan pensamientos angustiosos. ¿Se me ha pasado algo por alto? ¿Debería haber actuado antes? Estos sentimientos de culpa son habituales y no dicen nada sobre la calidad de la crianza. Una enfermedad mental surge a raíz de muchos factores y rara vez puede atribuirse a un único desencadenante.
A ello se suma con frecuencia el agotamiento, ya que el periodo previo al ingreso solía caracterizarse por una tensión constante y un sueño deficiente. Algunos padres perciben el ingreso en el centro como un reconocimiento de fracaso y sienten vergüenza ante su familia o sus amigos. Es posible abordar esta vergüenza, ya sea en una reunión familiar o en una sesión de asesoramiento individual. Los hermanos también necesitan atención en estos momentos, ya que perciben claramente la tensión que se vive en el hogar.
¿Cuándo y dónde solicitar ayuda?
El ingreso hospitalario suele realizarse mediante derivación del servicio de psiquiatría infantil y juvenil o del pediatra; en casos de crisis agudas, también a través del servicio de urgencias. En caso de peligro inminente, como pensamientos suicidas, se debe llamar inmediatamente al 112 o ponerse en contacto con el centro psiquiátrico más cercano.
Los propios padres pueden encontrar apoyo en los centros de asesoramiento educativo, el servicio social del centro hospitalario y los grupos de autoayuda. El servicio social también presta ayuda en cuestiones relacionadas con la prestación por enfermedad infantil y la cobertura de los gastos. Un acompañamiento como el que ofrece Rückenwind puede servir de apoyo a los padres en esta fase, ayudarles a ordenar sus pensamientos y orientarles hacia el cuidado de sí mismos. No sustituye al tratamiento. El diagnóstico y la decisión sobre el ingreso hospitalario corresponden exclusivamente a un servicio de psiquiatría infantil y juvenil o a un profesional médico o psicoterapeuta.
Fuentes y enlaces de interés
- Pediatras en la Red (BVKJ): Hospitales pediátricos: admisión de acompañantes en todo el país
- kindergesundheit-info.de (BIÖG): Nuestro hijo tiene que ir al hospital
- «Ich bin alles» (Hospital Universitario de Múnich, Pediatría y Psiquiatría Infantil): Cuando se necesita una atención intensiva: la hospitalización
- psychenet.de (UKE / DGPPN): Servicios de hospitalización completa y parcial para niños y adolescentes
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