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Bulimia nerviosa (trastorno por atracones y vómitos)

Bulimia nervosa (Bulimie, Ess-Brech-Sucht) ist eine Essstörung mit wiederkehrenden Essanfällen und anschließendem Gegensteuern, meist durch Erbrechen. Das Gewicht ist oft normal, deshalb bleibt sie lange unbemerkt.

Índice

¿Qué significa «bulimia nerviosa»?

La bulimia nerviosa, conocida coloquialmente como «bulimia» o «adicción a comer y vomitar», forma parte de los trastornos alimentarios. En el sistema de diagnóstico, se identifica con el código F50.2. Se caracteriza por episodios recurrentes de atracones: En poco tiempo, las personas afectadas ingieren cantidades muy grandes de comida y experimentan la sensación de perder el control. Por miedo a ganar peso, toman medidas para contrarrestarlo, normalmente mediante el vómito autoinducido, así como mediante ayunos estrictos, ejercicio físico excesivo o el abuso de laxantes y diuréticos.

A diferencia de lo que ocurre con la anorexia, en la bulimia el peso corporal suele situarse dentro de los límites normales. Esto hace que la enfermedad sea difícil de detectar a simple vista. La autoestima y el estado de ánimo dependen en gran medida de la figura y el peso. Afecta principalmente a niñas y mujeres jóvenes, y suele aparecer a finales de la adolescencia.

¿Cómo pueden los padres detectar los primeros síntomas?

La bulimia suele desarrollarse en secreto. La vergüenza y los sentimientos de culpa tras los atracones hacen que los jóvenes mantengan estos episodios en secreto, a veces durante años. No obstante, hay indicios a los que los padres pueden prestar atención:

  • Desaparecen grandes cantidades de comida y aparecen envases vacíos escondidos
  • Después de comer, el niño o la niña acude al baño con una regularidad llamativa
  • Preocupación constante por la figura, el peso, las calorías y las dietas
  • Mejillas hinchadas, dolor de garganta o daños en los dientes provocados por el ácido gástrico
  • Cambios de humor, aislamiento, fases de irritabilidad o de abatimiento

Una sola observación no constituye aún una prueba. Sin embargo, es un buen motivo para entablar una conversación sin reproches y solicitar asesoramiento médico. Hable más bien sobre el bienestar de su hijo que sobre la comida y las cifras.

¿Cómo se desarrolla la bulimia?

No existe una única causa. Los expertos consideran que se trata de una interacción de varios factores. La predisposición genética influye: los trastornos alimentarios son más frecuentes en las familias de las personas afectadas. Las dietas estrictas y los períodos prolongados de privación de alimentos pueden alterar el metabolismo y el sistema de neurotransmisores del cerebro, lo que favorece los atracones.

A ello se suman factores psicológicos, como una baja autoestima, unas expectativas excesivas hacia uno mismo y dificultades para controlar las emociones intensas. El ideal social de delgadez, las comparaciones en las redes sociales y las experiencias traumáticas, como el acoso escolar, también aumentan el riesgo. Es importante que los padres tengan en cuenta lo siguiente: la bulimia no es una cuestión de falta de fuerza de voluntad ni un error de educación. Se trata de una enfermedad que debe tomarse en serio y de la que nadie en la familia es el único responsable.

¿Qué puede ayudar a tratar la bulimia?

La bulimia se trata bien y muchas personas afectadas se recuperan. La primera opción es la psicoterapia. La terapia cognitivo-conductual es la que cuenta con más evidencia científica: ayuda a romper el círculo vicioso de la dieta, los atracones y los vómitos, y a desarrollar una relación relajada con la comida. En el caso de los niños y adolescentes, el tratamiento involucra a la familia, por ejemplo, a través de la terapia familiar. En algunos casos, la terapia se complementa con medicación.

Como padres, pueden aportar mucho:

  • Tranquilidad y confianza en la mesa, en lugar de control y presión
  • Hablar de sentimientos y preocupaciones, no solo de la comida y el peso
  • Buscar apoyo para ustedes mismos y dosificar sus propias fuerzas

La recuperación suele llevar tiempo, y los retrocesos forman parte del proceso. No son un signo de fracaso, sino parte del camino.

Cuándo y dónde pueden los padres solicitar ayuda

Cuanto antes se trate la bulimia, mejores serán las perspectivas. Los primeros centros a los que acudir son la consulta de pediatría, un centro de asesoramiento sobre trastornos alimentarios o una consulta de psiquiatría infantil y juvenil. En situaciones de urgencia grave, como problemas circulatorios, pérdida de peso considerable o indicios de autolesión, es necesaria una asistencia médica inmediata.

Solo un servicio de psiquiatría infantil y juvenil o un profesional médico o psicoterapeuta especializado pueden establecer un diagnóstico fiable y prescribir un tratamiento adecuado. Los servicios de apoyo, como el asesoramiento para padres de Rückenwind, pueden aliviar su carga y fortalecerle durante este periodo. Sin embargo, no sustituyen al diagnóstico ni a la psicoterapia, sino que le acompañan junto a los especialistas.

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