Familie ca. 4 Tiempo mínimo de lectura

Explicación para el hermano o la hermana (¿Cómo le explico la enfermedad al hermano o la hermana sano?)

Wie Eltern einem gesunden Geschwisterkind altersgerecht und ehrlich erklären, was mit dem kranken Bruder oder der kranken Schwester los ist, mit konkreten Formulierungen nach Alter.

Índice

En qué consiste la «declaración de hermanos»

Cuando un niño enferma, toda la atención de la familia se centra en él. El hermano sano se da cuenta de ello pronto, a menudo incluso antes de poder expresar la situación con palabras. Ve las citas con el médico, las maletas preparadas para el hospital, los rostros tensos en la mesa del desayuno. Sin ninguna explicación, el niño llena los vacíos con sus propias suposiciones, y estas suelen resultar más inquietantes que la verdad.

Una «explicación para el hermano o la hermana» consiste en explicarle al niño sano, de forma adecuada a su edad, qué le está pasando a su hermano o hermana. Los expertos de la Guía Familiar aconsejan hablar lo antes posible, con la mayor sinceridad y el mayor detalle que el niño sea capaz de asimilar. Para obtener más información sobre las experiencias de estos niños, consulte la sección «Hermanos».

Lo que los niños comprenden según su edad

Los niños perciben la enfermedad de forma diferente según su edad. La explicación se adapta a cada etapa.

  • Niños pequeños (de unos 2 a 4 años): piensan de forma mágica y relacionan los acontecimientos con ellos mismos. Para ellos, la causa puede ser un pensamiento negativo o una discusión. Necesitan frases breves y concretas, y mucha repetición.
  • Niños de infantil y primaria (de unos 4 a 9 años): preguntan por la causa y el contagio. Retienen las explicaciones sencillas, pero confunden fácilmente los términos técnicos.
  • Niños mayores y adolescentes (a partir de unos 10 años): desean información más detallada, investigan por su cuenta y perciben la preocupación de los padres. Se dan cuenta rápidamente de las medias verdades.

Para todas las edades se aplica lo siguiente: lo que se le explique al niño debe ser cierto. No es necesario que lo sepa todo, pero todo lo que se le diga debe ser verdad.

Consejos para la conversación

Las frases preparadas ayudan a los padres a superar el miedo a la conversación. Se pueden adaptar a cada niño.

  • Para niños pequeños: «Lena está enferma. En su barriga hay células que se comportan de forma anómala. Las doctoras le dan medicación para tratarlo. Usted no tiene nada que ver con ello y no puede contagiarse».
  • Para niños de primaria: «Ben tiene una enfermedad que se llama anorexia. Su mente le dice cosas erróneas sobre la comida. Hay profesionales que le están ayudando. A veces me quedo callado porque estoy preocupado. No es culpa suya».
  • Para adolescentes: «Mira tiene una depresión, una enfermedad grave. Ahora mismo está en tratamiento. Pregúnteme lo que quiera saber, aunque no tenga respuesta para todo».

En caso de un diagnóstico reciente, el artículo «Cómo comunicar el diagnóstico al niño» le resultará de ayuda en la primera conversación.

Tres mensajes fundamentales que le ayudan a sentirse más tranquilo

El centro especializado en oncología infantil GPOH señala tres mensajes que los hermanos sanos deberían escuchar una y otra vez. Estos mensajes son válidos no solo para el cáncer, sino también para muchas otras enfermedades.

  • No es culpa suya. Ninguna discusión, ningún deseo ni ningún pensamiento ha provocado la enfermedad.
  • No se puede contagiar. Muchos niños temen en secreto que la enfermedad también esté presente en ellos.
  • Usted es igual de importante. Su hermana enferma necesita más tiempo ahora mismo, pero sus preocupaciones siguen siendo importantes.

Si estas frases no se expresan, algunos niños cargan con un sentimiento de culpa silencioso durante años. Esto puede dar lugar a la «parentificación» del hermano o a una sobrecarga duradera, lo que se describe como «agotamiento del hermano».

Dejar espacio para las preguntas y los sentimientos

Una sola conversación no basta. Los niños asimilan la información por partes y vuelven semanas más tarde con la misma pregunta. Quien responde con sinceridad «no lo sé» resulta más creíble que alguien que hace promesas tranquilizadoras que luego incumple.

Sentimientos como la ira, los celos o el alivio por estar uno mismo sano forman parte de ello. Los padres pueden expresarlos: «Estás enfadado porque vamos tan a menudo al hospital. Lo entiendo». Una cita semanal fija con el niño sano, sin mencionar en absoluto el tema de la enfermedad, aporta estabilidad. Las fricciones entre los niños aumentan bajo una presión constante; sobre este tema puede consultarse el artículo «Rivalidad entre hermanos bajo presión».

Cuándo resulta beneficioso contar con ayuda adicional

Algunos niños se retraen, se quejan de dolores de estómago o de cabeza, bajan el rendimiento en el colegio o se vuelven excesivamente obedientes. Estas señales indican que la carga se está volviendo demasiado pesada. En Alemania existen seminarios y grupos para hermanos, en los que los niños pueden conocer a otros que se encuentran en la misma situación. La fundación FamilienBande lleva a cabo una búsqueda a nivel nacional con varios cientos de ofertas de este tipo, y entidades como Cáritas organizan fines de semana para hermanos en un entorno protegido.

Si el aislamiento, los miedos o los problemas de sueño persisten durante semanas, es necesario que el niño sea evaluado por un especialista. Rückenwind ofrece apoyo a los padres en forma de orientación, pero no sustituye a un diagnóstico. La evaluación y el tratamiento deben ser realizados exclusivamente por un servicio de psiquiatría infantil y juvenil o por un profesional médico o psicoterapeuta.

A otras personas también les interesó…

¿Le gustaría hablar de ello con alguien?

Primera consulta gratuita