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Terapia cognitivo-conductual (TCC / CBT)

Die kognitive Verhaltenstherapie (KVT) hilft Kindern und Jugendlichen, belastende Gedanken und Verhaltensmuster zu verändern. Bei Angst, Depression und Zwängen zählt sie zu den am besten untersuchten Behandlungen.

Índice

¿En qué consiste la terapia cognitivo-conductual?

La terapia cognitivo-conductual, o TCC, combina dos enfoques: la terapia cognitiva, que se centra en los pensamientos y las valoraciones, y la terapia conductual, que se centra en el comportamiento concreto. Su idea fundamental es sencilla: lo que piensa un niño, cómo se siente y cómo se comporta están estrechamente relacionados.

Un ejemplo de la vida cotidiana: antes de una exposición oral, una niña piensa: «Voy a hacer el ridículo delante de todos». Ese pensamiento le provoca ansiedad, la niña se da de baja por enfermedad y el miedo a la siguiente exposición oral va en aumento. La TCC interviene precisamente en esta cadena de acontecimientos. El niño y la terapeuta analizan estos patrones de pensamiento, los examinan y buscan pensamientos más realistas. Los expertos denominan a un patrón típico «catastrofismo», es decir, imaginar el peor desenlace posible.

La TCC suele trabajar de forma estructurada y orientada al presente. La atención se centra en la pregunta de qué es lo que le supone un obstáculo al niño hoy y qué le ayuda concretamente. Además, la terapeuta y el niño analizan juntos cómo surge y se mantiene un trastorno. Los especialistas denominan a esta explicación «psicoeducación», y ayuda al niño a comprender mejor sus propias reacciones.

Cómo se lleva a cabo la TCC en niños y adolescentes

El primer paso es conocerse. En el caso de los niños y adolescentes, la seguridad social cubre hasta seis sesiones de prueba, en las que el niño, los padres y la terapeuta evalúan si la relación funciona. Solo después de eso se solicita la terapia propiamente dicha.

En las sesiones se analiza primero el problema con detalle: ¿qué situaciones desencadenan la ansiedad, la tristeza o la compulsión, y qué las mantiene? A partir de ahí se establecen objetivos concretos y un plan de tratamiento. Una característica típica de la TCC es la colaboración activa entre las sesiones. Muchos niños llevan un diario sobre sus pensamientos y sentimientos o practican técnicas de relajación y de afrontamiento. En el caso de un trastorno de ansiedad, el niño se acerca gradualmente a la situación que le causa miedo, acompañado por la terapeuta, y así experimenta que la ansiedad remite por sí sola.

En el caso de los niños más pequeños, gran parte del proceso se lleva a cabo a través del juego, imágenes y ejercicios adecuados a su edad, en lugar de largas conversaciones. Estos «deberes» forman parte integral del tratamiento. Los avances y las nuevas dificultades se comentan periódicamente en las sesiones.

Problemas para los que la TCC resulta útil

La terapia conductual y su desarrollo cognitivo se encuentran entre las psicoterapias más utilizadas y mejor estudiadas científicamente. La TCC se considera el tratamiento de primera elección para varios trastornos. Se aplica, entre otros, en los trastornos de ansiedad, la depresión, los trastornos obsesivo-compulsivos y los trastornos alimentarios.

En el caso de los trastornos obsesivo-compulsivos en la infancia y la adolescencia, la guía S3, elaborada bajo la dirección de la Sociedad Alemana de Psiquiatría Infantil y Juvenil (2021), recomienda ofrecer una TCC específica para el trastorno como psicoterapia de primera elección. El elemento central es el control de la exposición y la reacción, una forma de terapia de exposición. Los medicamentos con inhibidores de la recaptación de serotonina solo se consideran cuando la terapia no resulta suficiente.

En el caso de la depresión en niños y adolescentes, el IQWiG llega a la conclusión de que la TCC y la psicoterapia interpersonal pueden aliviar los síntomas depresivos y que, en este sentido, no obtienen peores resultados que los antidepresivos. La TCC forma parte de los procedimientos recomendados en las directrices. Esto significa que su eficacia está reconocida científicamente y que los seguros médicos públicos cubren el tratamiento.

El papel que desempeñan los padres

Cuanto más pequeño es el niño, mayor es la implicación de los padres. Estos aportan información sobre la vida cotidiana, se familiarizan con las técnicas y practican en casa. Algunos tratamientos combinan la TCC con una formación para padres, de modo que la vida cotidiana de la familia respalde los progresos.

Para los padres, esto suele suponer un cambio. Al niño le ayuda más que los padres mantengan la calma y le acompañen en los pasos practicados, en lugar de que, por preocupación, asuman su comportamiento ansioso. La familia analiza con el profesional responsable qué es lo más adecuado en cada caso concreto.

La TCC no es el único método reconocido. Dependiendo del niño y del trastorno, también pueden ser adecuadas la terapia de aceptación y compromiso o una terapia psicodinámica. La elección del método adecuado depende del diagnóstico, de la edad y de lo que el niño sea capaz de afrontar con facilidad.

Cuándo y dónde pueden los padres solicitar ayuda

El primer punto de contacto suele ser el pediatra o el médico de familia. Para recibir psicoterapia, los niños y adolescentes necesitan un profesional con la formación adecuada, como una psicoterapeuta infantil y juvenil o una médica especializada en psiquiatría infantil y juvenil. En muchas regiones, las familias deben esperar varios meses para obtener una plaza subvencionada por la Seguridad Social. Durante ese tiempo, resulta útil acudir a un centro de asesoramiento educativo o al servicio psiquiátrico social.

La conveniencia de una terapia cognitivo-conductual (TCC) depende de un diagnóstico minucioso. Esta evaluación y la decisión sobre el tratamiento solo pueden ser realizadas por un especialista en psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o por un profesional médico o psicoterapeuta. Rückenwind «Eltern» acompaña y refuerza a los padres en su día a día a través del coaching. Janike es trabajadora social y coach para padres, y se está formando como psicoterapeuta infantil y juvenil. No realiza diagnósticos ni sustituye a la psicoterapia.

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