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Terapia multimodal

Multimodale Therapie bei ADHS heißt: Mehrere aufeinander abgestimmte Bausteine wirken zusammen. Dazu gehören Aufklärung, Elterntraining, Verhaltenstherapie, schulische Unterstützung und bei Bedarf Medikamente.

Índice

¿Qué significa «terapia multimodal»?

El término puede parecer complicado, pero su significado es sencillo. «Multimodal» significa «por varias vías». En lugar de recurrir a un único método para tratar el TDAH, el tratamiento combina varios componentes que se complementan entre sí. Cada componente actúa en un ámbito distinto: en el propio niño, en la familia, en el colegio y en relación con los problemas de la vida cotidiana.

La idea subyacente es que el TDAH no se manifiesta únicamente en un único ámbito. Un niño puede llamar la atención de forma diferente en casa que en clase, y lo que resulta eficaz en una situación, a menudo no lo es en otra. Por eso, los componentes actúan conjuntamente como varias palancas que, unidas, logran más que una sola.

Los componentes que se le ofrecen a un niño se determinan de forma individualizada, en función de su edad, la gravedad de los síntomas y la situación vital de la familia. No todos los niños necesitan todo. Un niño pequeño con síntomas leves recibirá un acompañamiento diferente al de un adolescente que se encuentra sometido a una gran presión en el colegio.

¿De qué elementos se compone?

La base es siempre la información. Los expertos lo denominan «psicoeducación»: los padres y el niño aprenden, en un lenguaje comprensible, qué es el TDAH, cómo se desarrolla y qué opciones existen. Quien comprende lo que le ocurre al niño puede reaccionar con más tranquilidad y de forma más específica.

Sobre esta base se asientan los siguientes pilares:

  • Formación para padres: los padres aprenden estrategias concretas para situaciones difíciles, como establecer normas claras, rutinas fiables, cómo elogiar y cómo reaccionar ante los conflictos.
  • Terapia conductual: a partir de la edad escolar, el niño practica cómo controlarse mejor, planificar tareas y gestionar la frustración.
  • Medidas escolares: acuerdos con el profesorado, un asiento tranquilo o más tiempo para realizar las tareas. Algunas familias recurren a una compensación por desventaja para ello.
  • Medicamentos: en casos más graves, los medicamentos pueden mitigar los síntomas principales. Es comprensible que muchos padres se muestren reticentes al respecto; para más información, consulte el apartado «Ambivalencia ante la medicación».

¿Por qué se aplica un tratamiento combinado en el TDAH?

El enfoque combinado es la norma profesional. La guía médica sobre el TDAH, una recomendación elaborada por sociedades especializadas con el máximo nivel de evidencia, describe expresamente el tratamiento como multimodal e interdisciplinario. Esto significa que los médicos, los psicólogos y los pedagogos trabajan conjuntamente.

La razón radica en la eficacia. Un único componente suele mejorar solo un aspecto concreto. La formación de los padres surte efecto sobre todo en el hogar; las medidas escolares, principalmente en el aula; y la medicación, sobre todo en lo que respecta a la inquietud y la concentración. Solo la interacción entre todos estos elementos abarca los distintos ámbitos de la vida de un niño.

También es importante el objetivo declarado. Lo primero es una mejor calidad de vida para el niño y toda la familia: menos roces cotidianos, más momentos satisfactorios y una convivencia más relajada. El éxito del tratamiento se evalúa periódicamente y, en caso necesario, se reajusta.

¿Cómo pueden contribuir los propios padres a ello?

Los padres son un pilar fundamental del tratamiento. Gran parte de lo que da resultado en el día a día ocurre en casa y no en la consulta.

Por lo general, resultan útiles:

  • Una estructura fiable: establecer horarios fijos para levantarse, hacer los deberes, comer y dormir aporta seguridad.
  • Instrucciones claras y tranquilas: frases breves, un paso tras otro, en lugar de dar muchas instrucciones a la vez.
  • Elogiar lo que sale bien: destacar el buen comportamiento, en lugar de limitarse a reaccionar ante los errores.
  • La colaboración con el colegio: un enfoque conjunto con el profesorado tiene más efecto que los esfuerzos aislados.

Y igual de importante: no perder de vista las propias fuerzas. Acompañar a una persona con TDAH en el día a día es exigente. Las pausas, el apoyo del entorno y una actitud benevolente hacia uno mismo forman parte de ello. Ningún niño está «mal educado» por tener TDAH. El trastorno tiene raíces neurobiológicas, no educativas.

¿Cuándo y dónde solicitar ayuda?

Si observa durante un periodo prolongado que la inquietud, la impulsividad o los problemas de concentración afectan notablemente a su hijo en el colegio, en el ámbito familiar o en sus relaciones con los amigos, es un buen motivo para buscar asesoramiento especializado. El primer punto de contacto suele ser la consulta del pediatra, que, si es necesario, le derivará a otros especialistas.

Un plan de tratamiento multimodal siempre se elabora tras una evaluación minuciosa. El diagnóstico y la decisión sobre los elementos del tratamiento, como la medicación, deben recaer exclusivamente en manos de un especialista en psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o de un profesional médico o psicoterapeuta. Las redes regionales especializadas en el TDAH pueden ayudarle a encontrar los profesionales adecuados.

El acompañamiento, como el que ofrecen Rückenwind a los padres, puede fortalecerles, proporcionarles conocimientos y aliviarles en el día a día. Sin embargo, no sustituye ni al diagnóstico ni a la psicoterapia. Ambos aspectos siguen siendo competencia exclusiva de los centros médicos y terapéuticos especializados. El hecho de recurrir a ellos es una muestra de preocupación, no de fracaso.

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