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Dificultades para afrontar la vida (Life management difficulty)

Wenn der Alltag als Ganzes zu viel wird, sprechen Fachleute von Problemen mit der Lebensbewältigung. Für Eltern ist das ein Warnsignal für Überlastung, das man ernst nehmen und begleiten kann.

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¿Qué significa «problemas para afrontar la vida»?

Este término describe una situación en la que la vida cotidiana, en su conjunto, se vuelve insoportable. La organización, los compromisos, las tareas domésticas, el trabajo y la preocupación por un hijo con problemas de salud mental se acumulan hasta el punto de que las propias fuerzas ya no son suficientes. En la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), esto se recoge en el grupo Z73, que abarca las dificultades para afrontar la vida cotidiana.

No se trata de una enfermedad en sí misma ni de un diagnóstico en sentido estricto. Por ello, una abreviatura como Z73 rara vez aparece en un certificado médico; más bien describe el contexto. Se refiere a una situación de estrés que los médicos y los centros de asesoramiento se toman en serio, ya que una sobrecarga prolongada puede derivar, con el tiempo, en agotamiento o en un «burnout». La mayoría de los padres no llegan a este punto tras un único día difícil, sino de forma gradual a lo largo de muchos meses. Precisamente eso es lo que hace que sea tan difícil de detectar.

Cómo pueden los padres darse cuenta de que sus hijos están sobrecargados

Los primeros síntomas suelen manifestarse en pequeños detalles. El sueño empeora, aunque el cansancio persiste. La pérdida de una bolsa de deporte provoca llantos o enfados que no guardan relación alguna con la situación. La lista de tareas pendientes parece un muro insuperable.

  • Olvidos y lapsos de concentración; hay que hacer las cosas dos veces.
  • Se tiene poca paciencia con la pareja y los hijos.
  • Aislamiento de los amigos, cancelaciones constantes porque le falta energía para mantener el contacto.
  • Molestias físicas sin un diagnóstico claro: dolores de cabeza, malestar estomacal, tensiones musculares.
  • La sensación de funcionar únicamente en piloto automático y de no estar a la altura de nadie.

A esto se suma, en muchos casos, el trabajo invisible que se realiza en la mente: pensar por todos, sin descanso alguno. Una sola señal no significa gran cosa. Quien rinde mucho, a veces tiene una semana floja. Sin embargo, si varios de estos puntos se acumulan a lo largo de semanas y la presión no remite ni siquiera durante las vacaciones, es una clara indicación de que hay que analizar la situación más detenidamente.

Cuándo se llega al punto de sufrir un agotamiento

Los expertos identifican una grave sobrecarga en tres ámbitos: agotamiento profundo, distanciamiento interior y una notable disminución del rendimiento. En este contexto, el agotamiento significa algo más que el cansancio tras una mala noche de sueño. La batería ya no se recarga ni siquiera durante el fin de semana.

El distanciamiento interior se manifiesta cuando las tareas que antes le proporcionaban alegría ahora solo se realizan de forma mecánica, a veces con un toque de amargura. La caída en el rendimiento afecta a la memoria, la concentración y la sensación de estar constantemente por detrás de las propias exigencias.

El estrés en la vida privada basta para que se desarrolle este estado. Según la opinión de los expertos, no es necesario que exista estrés laboral. Las preocupaciones sin resolver en el ámbito familiar y el cuidado de familiares cercanos también conducen, con el tiempo, a este estado. El cuidado de un hijo enfermo se incluye claramente entre estos factores, a menudo durante años.

Quien reconoce los signos a tiempo, a menudo puede evitar un colapso. Muchas personas afectadas pasan por alto estas señales durante mucho tiempo o las interpretan como una mera debilidad. En caso de abatimiento persistente, falta de motivación o pérdida de alegría, siempre hay que evaluar si subyace una depresión, ya que su tratamiento es diferente.

Qué tipo de apoyo reciben los padres

Nadie tiene por qué soportar esta carga en solitario. Los padres disponen de varias vías que pueden combinarse. Por ejemplo, unos 1.500 profesionales de Cáritas ofrecen asesoramiento en todo el país sobre educación, vida familiar y situaciones de crisis, por lo general en el plazo de unos pocos días laborables.

  • Centros de asesoramiento: el asesoramiento sobre educación y familia, por ejemplo, en Cáritas o Diakonie, ofrece ayuda gratuita, de forma anónima si así se desea y con garantía de confidencialidad. Se puede acceder a este servicio de forma presencial, por videoconferencia, por teléfono o mediante asesoramiento escrito en línea.
  • Ayudas tempranas: para las familias con niños de hasta tres años existe un acompañamiento voluntario y gratuito que, si se desea, también puede prestarse a domicilio.
  • Servicios de apoyo y prestaciones sociales: ayuda doméstica, cuidados familiares, estancias de recuperación para madres o padres con sus hijos, así como prestaciones asistenciales para niños con enfermedades crónicas. Los centros de asesoramiento y el portal familiar del Gobierno federal le informarán sobre qué solicitud debe presentar y dónde.

Igualmente importante es el autocuidado: pequeños descansos fijos, un contacto que le haga bien y delegar tareas siempre que sea posible. Esto forma parte del alivio de la carga y no debe posponerse hasta que todo lo demás esté hecho.

¿Cuándo y dónde solicitar ayuda?

El momento adecuado llega antes de lo que muchos piensan. Si los síntomas persisten durante varias semanas, si el sueño se ve alterado o si los pensamientos le dan vueltas por la noche, lo primero que debe hacer es acudir a su médico de cabecera. Este le hará una evaluación, descartará causas físicas, como problemas de tiroides o falta de hierro, y, si es necesario, le derivará a una consulta de psicoterapia. Para la cita, resulta útil llevar una breve nota con los síntomas más llamativos de las últimas semanas. En casos de crisis agudas, puede ponerse en contacto con el servicio de ayuda telefónica al 0800 111 0 111, disponible las 24 horas del día y de forma gratuita.

Si es el niño quien presenta los síntomas, la evaluación debe quedar en manos de un médico o un psicoterapeuta. Solo un servicio de psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o un profesional médico o psicoterapeuta especializado puede establecer un diagnóstico fiable. Rückenwind acompaña a los padres en esta fase, ofreciéndoles orientación y apoyo, pero no sustituye en ningún caso al diagnóstico ni a la terapia.

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