Ansiedad escolar (desde la perspectiva de los padres)
Schulleistungsangst ist eine ausgeprägte Angst vor schulischem Versagen, die im entscheidenden Moment das Denken blockiert. Eltern erfahren hier, woran sie sie erkennen und wie sie ihr Kind entlasten.
Índice
¿Qué es la ansiedad escolar?
La ansiedad escolar se refiere a un miedo intenso al fracaso académico: a los exámenes, a las preguntas orales, a las próximas notas. Casi todos los niños experimentan un poco de tensión antes de un examen. Según una encuesta de Statista, uno de cada dos alumnos en Alemania se pone nervioso ante los exámenes. Esto forma parte del desarrollo normal.
Los expertos hablan de ansiedad por el rendimiento escolar cuando el miedo se vuelve tan intenso que bloquea el pensamiento. El niño ha estudiado, se sabe la materia, pero en el momento decisivo se queda en blanco. El miedo se centra en la calificación. En este sentido, se diferencia de la ansiedad escolar en sentido estricto, en la que lo que suele causar miedo es más bien el trayecto al colegio o la separación de los padres. Ambas pueden darse conjuntamente.
Cómo pueden los padres reconocer el miedo
La tensión emocional suele manifestarse físicamente en los niños. Muchos se quejan, la mañana del día del examen, de dolor de estómago, náuseas o diarrea. A ello se suman dolores de cabeza, sudoración, temblores, ganas de orinar, así como trastornos del sueño y de la concentración. Estos síntomas suelen desaparecer en cuanto queda claro que no hay que hacer el examen o que comienza el fin de semana.
Otros indicios a los que los padres pueden prestar atención:
- El niño tiene dificultades para conciliar el sueño los días previos a los exámenes o se despierta por la noche.
- Se muestra irritable, callado o se aferra a usted por las mañanas.
- Evita determinadas asignaturas, nunca participa en clase y quiere quedarse en casa alegando que está enfermo.
- Se menosprecia a sí mismo: «De todos modos, no soy capaz de hacerlo», «Soy demasiado tonto».
- A pesar de estudiar, su rendimiento en los exámenes es notablemente peor que cuando se le pregunta en casa.
Si estos síntomas persisten durante semanas y afectan a la vida cotidiana, es motivo para prestarles más atención.
¿Ambición sana o miedo que provoca malestar?
La ambición es un motor y permite aguantar. Un niño con una sana voluntad de superación se molesta por una mala nota, aprende de otra manera la próxima vez y, aun así, duerme bien. Se cree capaz de lograrlo. En psicología, esta confianza se denomina «expectativa de autoeficacia»: la expectativa de poder lograr algo gracias al propio esfuerzo.
La ansiedad que provoca malestar le quita al niño precisamente esa confianza. Ya está presente antes incluso de que haya ocurrido nada, y se dirige contra uno mismo. Los desencadenantes típicos son una sobrecarga escolar tras un cambio de colegio o una enfermedad prolongada, trastornos del aprendizaje no diagnosticados, como la dislexia, métodos pedagógicos inadecuados o el acoso escolar. El ambiente familiar también influye. Los neurólogos y psiquiatras de la red lo expresan con claridad: a veces, las expectativas de los padres son tan elevadas que su hijo, por mucho que lo intente, no puede cumplirlas. La ansiedad persistente, acompañada de bloqueos de aprendizaje y molestias físicas, debe ser evaluada por un especialista.
Cómo pueden los padres reducir la presión
Los padres pueden aliviar la carga sin fingir indiferencia. Algunas ideas:
- Reconocer el esfuerzo. Quien recibe elogios por su aplicación y su valentía deja de vincular su valor a la nota.
- Trate los errores con normalidad. Cuéntele sus propios contratiempos en los exámenes. El niño aprenderá que un error no es el fin del mundo.
- Establezca objetivos realistas. Un cuatro que se haya conseguido con esfuerzo merece respeto.
- Tranquilidad antes del día del examen. Dormir lo suficiente, tomar un desayuno normal, no repasar a última hora en el coche.
- No fomente la evasión de forma permanente. Dejar que el niño se quede en casa le tranquiliza momentáneamente, pero a largo plazo aumenta su ansiedad.
Reflexione también sobre sus propias expectativas. Algunos padres, sin darse cuenta, proyectan su propia experiencia escolar en el niño. El control constante y las clases particulares a todas horas, a menudo descritos como un exceso de implicación, aumentan aún más la presión. Si usted mismo se encuentra constantemente al límite y su propio agotamiento se prolonga hasta las tardes, parte de la solución pasa por que usted también reciba apoyo.
¿Cuándo y dónde solicitar ayuda?
Un breve estado de tensión antes de los exámenes no requiere tratamiento. Sin embargo, si la ansiedad persiste durante semanas, el niño se aísla, llora con frecuencia, duerme mal o se queja constantemente de dolores de estómago y de cabeza, los padres deberían acudir a un centro médico. El primer punto de contacto es la consulta del pediatra, donde se descartarán las causas físicas y, si es necesario, se derivará al niño a un especialista.
La ansiedad por el rendimiento grave se puede tratar con éxito. Resultan especialmente eficaces la terapia cognitivo-conductual, las técnicas de relajación y las medidas de apoyo escolar. En la terapia de exposición, el niño se va acercando paso a paso, con acompañamiento, a la situación que le causa miedo, hasta que la ansiedad remite por sí sola. Iniciar el tratamiento de forma temprana reduce el riesgo de que la ansiedad se consolide.
El diagnóstico y el tratamiento solo pueden ser realizados por un servicio de psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o por un profesional médico o psicoterapeuta especializado. Rückenwind le acompaña a usted, como padre o madre, de forma orientativa durante este periodo, pero no sustituye en ningún caso al diagnóstico ni a la psicoterapia.
Fuentes y enlaces de interés
- Miedo a la escuela (miedo al rendimiento) – Neurólogos y psiquiatras en la red
- Tipos de ansiedad: ansiedades que requieren tratamiento (Neurologos y psiquiatras en la red)
- Miedos infantiles – kindergesundheit-info.de (BIÖG/BZgA)
- Trastornos de ansiedad: tratamiento mediante la confrontación – Fundación Conocimientos sobre la Salud
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Terapia de exposición
La terapia de exposición (terapia de confrontación) es un componente fundamental de la terapia conductual: el niño se va enfrentando, paso a paso, a las situaciones que le provocan miedo, en lugar de seguir evitándolas. Se considera un método eficaz para tratar las fobias y las compulsiones.
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