Terapia conductual (Behavior Therapy)
Verhaltenstherapie ist eines der vier von den Krankenkassen bezahlten Psychotherapie-Verfahren. Sie geht davon aus, dass Verhalten gelernt wird und sich wieder verändern lässt, und bezieht Eltern bei Kindern eng ein.
Índice
¿Qué significa «terapia conductual»?
La terapia conductual es uno de los cuatro métodos de psicoterapia que, en Alemania, cubren los seguros médicos públicos (los denominados «métodos regulados»). Los otros tres son la psicoterapia analítica, la psicoterapia basada en la psicología profunda y la terapia sistémica.
La idea fundamental tiene su origen en la teoría del aprendizaje. Las personas aprenden comportamientos a lo largo de su vida, y lo que se ha aprendido también puede modificarse. Por «comportamiento» no solo se refieren a acciones visibles, como los arrebatos de ira o eludir determinadas situaciones, sino también a sentimientos, pensamientos, motivos y valoraciones.
La terapia conductual aborda problemas concretos y actuales. La atención se centra menos en la primera infancia y más en la cuestión de qué desencadena un comportamiento aquí y ahora y qué lo sustenta. En el caso de los niños y adolescentes, es el método más utilizado según las directrices. Un análisis a escala nacional de los asegurados por la Seguridad Social de entre 0 y 19 años reveló un porcentaje del 56,7 %, por delante de la terapia psicológica profunda, con un 35,2 %, y del psicoanálisis, con un 9,5 %. La seguridad social cubre hasta 80 horas de tratamiento en el caso de la terapia conductual.
¿De qué elementos se compone?
El primer paso es el análisis del comportamiento. La terapeuta y el niño analizan juntos qué factores desencadenantes provocan un comportamiento y qué consecuencias lo mantienen. Un ejemplo: un niño evita ir al colegio; la ansiedad disminuye a corto plazo, y eso es precisamente lo que refuerza su actitud de evasión.
Partiendo de esta base, se utilizan varias herramientas:
- Refuerzo: el comportamiento deseado se recompensa de forma específica para que se produzca con mayor frecuencia. Esto incluye planes de recompensa y elogios.
- Exposición: el niño se va acercando paso a paso a una situación que le provoca ansiedad, de forma acompañada y en pequeñas dosis. Encontrará más información al respecto en «Terapia de exposición».
- Práctica en la vida cotidiana: entre una sesión y otra, se asignan al niño y a la familia tareas que deben ponerse en práctica en casa. La terapia conductual se basa en la colaboración activa y en la ayuda para la autoayuda.
En el caso de los niños más pequeños, se involucra de forma activa a los padres y a otras personas de referencia. Para ello, se han desarrollado y estudiado programas estructurados de formación para padres.
Terapia conductual y terapia cognitivo-conductual
La terapia conductista clásica se centró inicialmente en gran medida en el comportamiento observable y en sus desencadenantes. Más tarde, el pensamiento cobró mayor importancia, es decir, las cogniciones como las valoraciones internas, el dar vueltas a las cosas o la falta de confianza en uno mismo.
De esta evolución surgió la terapia cognitivo-conductual (TCC). Combina técnicas de terapia conductual con el trabajo sobre patrones de pensamiento problemáticos. En la práctica, la frontera es difusa, y muchos especialistas utilizan hoy en día el término «terapia conductual» como concepto genérico que incluye los componentes cognitivos.
A esta misma familia pertenecen enfoques más avanzados, como la terapia de aceptación y compromiso (ACT). Para los padres, la clasificación exacta rara vez resulta decisiva. Lo más importante es que el método elegido se adapte al niño y a la enfermedad, y que la terapeuta informe a la familia sobre el procedimiento. Si no está seguro de qué variante se ofrece, no dude en preguntar en la primera consulta si se trabaja con los pensamientos y de qué manera.
¿En qué aspectos ayuda a los niños y a los jóvenes?
La terapia conductual se utiliza para tratar una serie de trastornos mentales. Entre los ámbitos de aplicación más habituales se encuentran los trastornos de ansiedad, la depresión, los trastornos obsesivo-compulsivos y los trastornos alimentarios. También se emplea en casos de adicciones y en trastornos físicos, como el dolor crónico o los trastornos del sueño.
En el caso de los niños y adolescentes, el tratamiento se adapta a su nivel de desarrollo. En lugar de largas conversaciones, a menudo se recurre a métodos lúdicos, prácticos y creativos. Dado que los problemas suelen manifestarse en el entorno social, la familia, el colegio y la guardería forman parte del diagnóstico y el tratamiento.
Para los padres, esto significa concretamente que forman parte del tratamiento, no son meros espectadores. A menudo, en las sesiones con los padres, aprenden a reaccionar con menos intensidad ante las crisis en casa y a reforzar de forma fiable los comportamientos deseados. Un niño con compulsiones, por ejemplo, practica en la terapia cómo soportar la necesidad de actuar, mientras que los padres aprenden a no reforzar ya el ritual colaborando con él. En caso necesario, la terapia conductual se combina con otros componentes, por ejemplo, en una terapia multimodal que incluye elementos psicoterapéuticos, pedagógicos y, en algunos casos, farmacológicos. No existe una garantía firme de curación, pero sí hay procedimientos bien documentados para muchos cuadros clínicos.
Cuándo y dónde pueden los padres solicitar ayuda
Si los síntomas persisten durante semanas, limitan la vida cotidiana de su hijo o provocan conflictos y aislamiento de forma recurrente, es recomendable realizar una evaluación especializada. El primer punto de contacto suele ser el pediatra. En el caso de la psicoterapia, se lleva a cabo una consulta psicoterapéutica y se realizan algunas sesiones de prueba para conocerse, antes de que comience el tratamiento propiamente dicho y se solicite su cobertura a la seguridad social.
Los padres pueden participar en el tratamiento de niños y adolescentes en calidad de personas de referencia, al igual que, en algunos casos, los profesores o cuidadores que tratan habitualmente con el niño.
Nota importante: «Rückenwind» ofrece a los padres asesoramiento y acompañamiento, pero no psicoterapia ni diagnóstico. Janike es trabajadora social y coach para padres, y se encuentra en formación para convertirse en psicoterapeuta infantil y juvenil, sin estar colegiada. El diagnóstico y la decisión sobre una terapia conductual son competencia exclusiva de un servicio de psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o de un profesional médico o psicoterapeuta.
Fuentes y enlaces de interés
- Terapia conductual: neurólogos y psiquiatras en la red
- Psicoterapia para niños y adolescentes: neurólogos y psiquiatras en la red
- Terapia conductual (glosario) - IQWiG / Gesundheitsinformation.de
- ¿Qué es la psicoterapia y cómo se desarrolla? - IQWiG / Gesundheitsinformation.de
- Directrices sobre psicoterapias en niños y adolescentes en Alemania: frecuencia, métodos terapéuticos y duración del tratamiento - Deutsches Ärzteblatt
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