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La ambivalencia de la mejoría (Cuando el progreso resulta extraño)

Wenn es einem Kind nach langer Belastung besser geht, mischen sich oft Freude und Unbehagen. Diese Ambivalenz gehört zum Genesungsweg und sagt nichts über einen Rückschritt aus.

Índice

¿Qué significa la ambivalencia de la mejoría?

La ambivalencia describe dos sentimientos opuestos que coexisten al mismo tiempo. En el caso de una mejoría, se manifiesta de la siguiente manera: los síntomas del niño remiten, su estado de ánimo mejora y, sin embargo, no se produce un alivio total. Muchos padres sienten una ligera tensión, a veces tristeza o la sensación de perder el suelo firme bajo sus pies.

El motivo suele estar en la vida cotidiana. Durante semanas, todo ha girado en torno a las citas médicas, la observación del estado de ánimo o el recuento de las comidas. Cuando este marco desaparece, queda un vacío. El niño también experimenta este cambio. Recupera responsabilidades que había podido delegar durante mucho tiempo y debe volver a adaptarse a ellas.

Cómo pueden los padres darse cuenta de la ambivalencia que sienten

La inquietud suele tener varias causas. A menudo se dan a la vez:

  • Miedo a la recaída. Cada semana positiva parece frágil. Un mal día desencadena inmediatamente la preocupación de que todo vuelva a empezar desde cero. Encontrará más información al respecto en «Recaída (perspectiva de los padres)».
  • Cambio de roles. Durante la crisis, estaba claro quién cuidaba y quién era cuidado. A medida que el niño mejora, este orden se altera. Los hermanos, la pareja y los padres deben volver a encontrar su lugar.
  • La despedida de la identidad ligada a la enfermedad. Algunos niños se han definido en gran medida a lo largo del tiempo a través de su enfermedad. Sin ella, surge la pregunta de quiénes son en realidad. Lo mismo ocurre con los padres, cuyo día a día estaba marcado por los cuidados.
  • Nuevas expectativas. En cuanto la situación mejora, todos esperan más: el colegio, los familiares y, a menudo, el propio niño. Esta presión puede poner a prueba la recién recuperada estabilidad.

Por qué este sentimiento forma parte del proceso de recuperación

La investigación sobre la motivación para el cambio conoce este patrón. El modelo transteórico de James Prochaska y Carlo DiClemente describe la recuperación en etapas, desde la intención inicial hasta el mantenimiento de los logros alcanzados. La fase de mantenimiento se considera especialmente delicada, ya que lo nuevo aún es inestable y los viejos patrones pueden reaparecer. En este modelo, los retrocesos forman parte del proceso normal y se consideran una oportunidad para aprender.

La terapia motivacional de William Miller y Stephen Rollnick considera la ambivalencia como una parte habitual de cualquier cambio. Los sentimientos contradictorios indican que una persona se encuentra en pleno proceso de cambio. Los expertos señalan, además, que una terapia puede resultar en ocasiones agobiante y que el creciente fortalecimiento de un niño puede dar lugar a conflictos en la familia. Estas fricciones suelen acompañar a un progreso real.

Qué pueden hacer los padres

El progreso resulta más llevadero cuando se reconoce. Hay algunos consejos que pueden ayudar en el día a día:

  • Acepte la dualidad de sentimientos. La alegría y la preocupación pueden coexistir. Quien reprime la tensión, por lo general la intensifica.
  • Valorar los pequeños avances. Una cena en familia sin discusiones es un éxito. Apreciar esos momentos refuerza la confianza en la recuperación.
  • Devolver la responsabilidad de forma gradual. El niño vuelve a asumir tareas, a su propio ritmo. Esto fomenta su confianza en sus propias capacidades.
  • Preste atención a su propio agotamiento. Tras un largo periodo de tensión, el cuerpo de los padres también necesita descansar. Los signos de agotamiento persistente deben tomarse en serio.

Hablar abiertamente en familia también ayuda. Cuando todos saben que los sentimientos encontrados forman parte del proceso, se reduce la presión de tener que sentirse aliviado de inmediato.

Cuándo y dónde pueden los padres solicitar ayuda

Algunas cuestiones pueden resolverse en el seno de la familia, mientras que otras requieren ayuda externa. Un servicio de coaching como Rückenwind puede servir de apoyo a los padres en esta etapa, ayudarles a estructurar las conversaciones y orientar su atención hacia sus propias fortalezas. Janike es trabajadora social y coach para padres, y está cursando la formación para convertirse en psicoterapeuta infantil y juvenil; su labor consiste en acompañar a las familias sin realizar diagnósticos.

En cuanto la preocupación por una recaída domine la vida cotidiana, el estado de ánimo del niño vuelva a empeorar notablemente o aparezcan indicios de una crisis, la evaluación debe quedar en manos de profesionales. El diagnóstico y el tratamiento deben correr exclusivamente a cargo de un servicio de psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o de un especialista médico o psicoterapeuta.

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