Enloquecer / Perder los estribos
Wenn ein Kind „ausflippt" oder „ausrastet", verliert es plötzlich die Kontrolle über heftige Gefühle. Dahinter steckt oft ein überlastetes Nervensystem, häufig im Zusammenhang mit ADHS.
Índice
¿Qué significa «flippt aus» o «rastet aus»?
Los padres utilizan expresiones como «perder los estribos» o «volverse loco» para referirse a un arrebato emocional repentino e intenso. El niño grita, se tira al suelo, da golpes a su alrededor, lanza objetos o sale corriendo. El desencadenante suele parecer insignificante desde fuera: una galleta rota, un «no» en la caja, un juego que se pierde.
En ese momento, el niño apenas controla su comportamiento de forma consciente. El arrebato surge rápidamente y solo remite cuando la tensión corporal vuelve a disminuir. En los niños más pequeños, este tipo de arrebatos forman parte del desarrollo. Si, en el caso de los niños en edad escolar, se producen con frecuencia, duran mucho tiempo o son muy intensos, conviene analizarlos más detenidamente. Los especialistas hablan entonces de dificultades en el control de los impulsos y en la gestión de las emociones.
Cómo pueden los padres darse cuenta de que han perdido realmente el control
Un arrebato provocado por el agotamiento se distingue de un lloriqueo deliberado. Algunas pistas:
- El arrebato pasa de cero a cien en cuestión de segundos.
- Apenas se puede hablar con el niño; los argumentos no surten efecto.
- Todo su cuerpo participa en la reacción: cara enrojecida, puños cerrados, temblores y, en ocasiones, patadas o mordiscos.
- Después, el niño queda agotado, llora o parece incluso asustado por lo que ha ocurrido.
Un niño que, con mirada fría, evalúa si la estrategia funciona, suele tener aún el control. Un niño que ha perdido realmente el control apenas percibe a quienes le rodean. Esta distinción ayuda a los padres a mantener la calma en el momento adecuado, en lugar de entrar en negociaciones.
¿Por qué se satura el sistema nervioso?
Se producen crisis intensas cuando el niño recibe más estímulos y emociones de los que es capaz de procesar en ese momento. El cerebro entra en modo de alarma. Las áreas que normalmente actúan como freno y evalúan la situación tardan años en madurar en los niños y son las primeras en dejar de funcionar en situaciones de estrés.
En el TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), este mecanismo de control está menos desarrollado. Entre sus características principales se encuentran la impulsividad, una baja tolerancia a la frustración y emociones fluctuantes. Estos niños se alteran más rápidamente por cuestiones insignificantes y actúan antes de pensar. La sobrecarga sensorial, el hambre, el cansancio o un día ajetreado y ruidoso también reducen ese umbral. Aproximadamente cinco de cada cien niños y adolescentes padecen TDAH; los niños reciben el diagnóstico con mucha más frecuencia que las niñas.
Por qué las sanciones no están surtiendo efecto en este momento
Mientras la crisis está en pleno apogeo, el niño apenas percibe lo que se le dice. Los regaños, las amenazas o los castigos no hacen más que aumentar la presión sobre un sistema nervioso ya sobrecargado y, a menudo, prolongan la crisis. Lo que funciona es la calma procedente del exterior. A este proceso se le denomina «corregulación»: el niño se nutre de la serenidad del adulto hasta que su propio sistema vuelve a estabilizarse.
En concreto, en esta situación:
- Respire hondo y mantenga un tono de voz suave.
- Unas pocas palabras claras: «Estoy aquí. Esperaré hasta que se sienta mejor».
- Garantice la seguridad, retire los objetos peligrosos y, si es necesario, atenúe los estímulos ruidosos.
- No hable hasta que el niño esté tranquilo y, entonces, aborde los sentimientos y busque una solución.
Hay que mantener la claridad: se toma en serio la necesidad que hay detrás, y al comportamiento hiriente se le establece un límite con calma.
Cómo pueden prevenirlo los padres
Muchos episodios se anuncian con antelación. Un breve registro de una o dos semanas suele revelar patrones: determinadas horas del día, el hambre, la transición de la pantalla a la cena, tardes demasiado ajetreadas. Quien conoce los factores desencadenantes puede mitigarlos.
- Rutinas fijas y avisos previos a los cambios: «En cinco minutos recogemos».
- Preste atención al sueño, la alimentación y los descansos, ya que un niño cansado y con hambre pierde el control más rápidamente.
- Ofrecer espacios tranquilos y con pocos estímulos donde el niño pueda relajarse.
- Expresar los sentimientos en el día a día y practicar formas sencillas de calmarse, siempre que todos estén relajados.
Para las familias con TDAH existen cursos estructurados de formación para padres que practican precisamente este tipo de situaciones. Estos cursos forman parte de los pilares del tratamiento con una base científica bien fundamentada.
Cuándo y dónde pueden los padres solicitar ayuda
Es recomendable consultar con especialistas si las crisis siguen siendo frecuentes e intensas durante meses, si el niño u otras personas resultan heridas durante las mismas, si la guardería o el colegio informan al respecto o si toda la familia sufre estrés crónico. El primer punto de contacto es el pediatra.
Solo mediante un examen especializado se puede determinar si detrás de los episodios de ira se esconde un TDAH o cualquier otra causa. El diagnóstico y el tratamiento deben estar a cargo de un servicio de psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o de un profesional médico o psicoterapeuta. «Rückenwind» les acompaña a ustedes, como padres, en su día a día a modo de orientación, pero no sustituye a dicha evaluación.
Fuentes y enlaces de interés
- Desarrollo emocional del niño (kindergesundheit-info.de, BZgA/BIÖG)
- Cómo gestionar las emociones (kindergesundheit-info.de, BZgA/BIÖG)
- TDAH – Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (Neurologos y psiquiatras en la red)
- Red Central de TDAH: red de información para personas afectadas y sus familiares
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Corregulación
La «corregulación» describe cómo los niños aprenden a regular sus emociones y su comportamiento con la ayuda de una figura de referencia tranquila y fiable, mucho antes de que sean capaces de hacerlo por sí mismos.
ADHSFormación para padres (Parent Training)
La formación para padres es un programa estructurado que enseña a los padres estrategias concretas para abordar los comportamientos problemáticos de sus hijos, especialmente en casos de TDAH y trastornos de conducta.
ADHSControl de los impulsos
El control de los impulsos es la capacidad de frenar momentáneamente un impulso espontáneo antes de actuar. Forma parte de las funciones ejecutivas, madura hasta la edad adulta temprana y, a menudo, se ve afectado en los casos de TDAH.
ADHSSobrecarga sensorial
La sobrecarga sensorial significa que el cerebro tiene que procesar demasiadas impresiones a la vez y, en algún momento, ya no da abasto. En el caso de los niños con TDAH, esto ocurre con mayor rapidez e intensidad, ya que su cerebro no filtra tan bien los estímulos.