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Agotado

„Fix und fertig" ist ein Alltagsausdruck für starke Erschöpfung am Ende eines Tages oder einer Phase, die Körper und Psyche zugleich betrifft.

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¿Qué significa «listo y terminado»?

«Agotados», dicen los padres cuando por la noche ya no pueden con nada. El cuerpo está pesado, la mente en blanco y la paciencia se ha agotado. Se refiere a un agotamiento que va más allá del cansancio habitual y que afecta al cuerpo y al alma al mismo tiempo.

La expresión forma parte del lenguaje cotidiano y no aparece en ningún manual de diagnóstico. Los especialistas hablan de agotamiento y, en caso de sobrecarga prolongada, también de «burnout». Términos muy similares son «estar agotado» o «estar al límite». En el caso de los padres que acompañan a un hijo con problemas de salud mental, «agotado y sin fuerzas» suele referirse a la suma de las noches de insomnio, la preocupación constante y la sensación de no poder desconectar nunca del todo.

En qué aspectos deben fijarse los padres en sí mismos

El agotamiento se manifiesta en varios niveles. El cuerpo lo manifiesta mediante molestias para las que no existe una explicación orgánica clara.

  • Cuerpo: dolor de espalda, dolor de cabeza, sensación de opresión en el pecho, molestias gastrointestinales, sueño que ya no resulta reparador.
  • Emociones: irritabilidad ante nimiedades, llanto sin motivo aparente, vacío interior, indiferencia hacia cosas que antes le proporcionaban alegría.
  • Pensamiento: le cuesta concentrarse, las decisiones sencillas le llevan mucho tiempo, no cumple con los plazos.
  • Comportamiento: alejamiento de los amigos, cancelación de citas, funcionamiento solo en modo de emergencia.

Muchos padres se dan cuenta primero de los síntomas físicos y achacan la causa a la falta de sueño. Para entonces, el agotamiento ya lleva tiempo presente.

Cuándo se trata de cansancio habitual

Las etapas difíciles forman parte de la vida familiar. Una ola de gripe, un periodo de exámenes, una mudanza o una semana de noches en vela pueden desanimar a cualquiera. Esos baches forman parte de la vida y, por lo general, se superan por sí solos.

Una buena señal es que el descanso surta efecto. Tras un fin de semana libre, unas cuantas noches tranquilas o unas breves vacaciones, las fuerzas vuelven. Quien es capaz de recuperarse de este modo se encuentra cansado y agobiado, pero aún no está sobrecargado de forma permanente. Incluso la irritabilidad o una breve crisis existencial tras una semana dura se disipan en cuanto desaparece la presión y se recupera el sueño.

Cuándo se convierte en una señal de alerta

La situación se vuelve crítica cuando el descanso ya no surte efecto. Si el agotamiento persiste incluso después de dormir y de unos días de descanso, se trata de una señal de alerta de un agotamiento más profundo.

Preste atención a estos patrones:

  • La sensación de agobio se prolonga durante semanas y se extiende a todos los ámbitos de la vida, no solo a la preocupación por el niño.
  • Se multiplican los trastornos del sueño, la tensión constante y las molestias físicas.
  • A ello se suman la desesperanza, una profunda falta de confianza en uno mismo o la sensación de no valer ya nada.
  • El alcohol, los medicamentos o el aislamiento total se convierten en una válvula de escape.

El agotamiento persistente, que se extiende a todos los aspectos de la vida, puede indicar una depresión y requiere una evaluación médica. Los pensamientos de quitarse la vida son siempre motivo para solicitar ayuda inmediata.

Primeras medidas de alivio

Los pequeños pasos factibles ayudan más que un gran plan para el que no se tiene energía.

  • Proteja su sueño: establezca una hora fija para relajarse, mantenga el móvil fuera del dormitorio y, si es posible, comparta la cama con su pareja.
  • Distribuir la carga: Anote las tareas y delegue una de ellas a familiares, amigos o vecinos.
  • Haga ejercicio en pequeñas dosis: un paseo de veinte minutos reduce la tensión.
  • Mantener el contacto: una llamada a alguien que le escuche ayuda a combatir el aislamiento.
  • Establecer límites: eliminar las obligaciones que no sean imprescindibles en este momento.

Para los padres cuyos hijos están en tratamiento, los grupos de autoayuda y los centros de asesoramiento también suponen un alivio, ya que allí hay otras personas que conocen esa misma doble carga.

Cuándo y dónde solicitar ayuda

Si los síntomas persisten durante más de dos semanas o se agravan, lo primero que debe hacer es acudir a su médico de cabecera. Allí se pueden descartar causas físicas, como la falta de hierro, problemas de tiroides o trastornos del sueño, que pueden presentar síntomas similares.

En cuanto al aspecto psicológico, pueden ayudar las consultas de psicoterapia, los especialistas en psiquiatría y los centros de asesoramiento. El diagnóstico y la decisión sobre el tratamiento corresponden exclusivamente a un profesional médico o psicoterapeuta. El coaching y el acompañamiento a los padres, tal y como los ofrece Rückenwind, pueden servir de apoyo en este proceso y aliviar la carga en el día a día, pero no sustituyen a la evaluación especializada.

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