Decisión sobre la medicación (la postura de los padres respecto a la medicación)
Viele Eltern stehen bei ADHS vor der Frage, ob ihr Kind ein Medikament wie Methylphenidat bekommen soll. Dieser Beitrag ordnet Nutzen, Nebenwirkungen und verbreitete Ängste sachlich ein und zeigt, wie eine gemeinsame Entscheidung aussehen kann.
Índice
¿En qué consiste la elección de un medicamento?
Cuando se diagnostica TDAH a un niño, suele llegar un momento en el que el médico plantea la posibilidad de la medicación. Para muchos padres, este momento resulta difícil. Por un lado, está el deseo de facilitarle al niño el día a día. Por otro lado, las preocupaciones, las dudas y, en ocasiones, también la presión externa.
A la hora de decidir sobre la medicación, se suele recurrir a los denominados estimulantes, sobre todo al metilfenidato (conocido con nombres como Ritalin, Medikinet o Concerta). Se trata de principios activos que influyen en la interacción de determinados neurotransmisores en el cerebro y que, de este modo, pueden ayudar a mejorar la atención y el control de los impulsos.
En este ámbito no existe un «correcto» o un «incorrecto» absolutos. Que un medicamento resulte adecuado depende de cada niño en particular, del grado de dificultad que presente y de lo que ya se haya intentado anteriormente. Esta página pretende ofrecer a los padres una base sólida para tomar su propia decisión, sin recomendar ni desaconsejar nada.
Lo que recomienda la guía
La guía médica sobre el TDAH considera que la medicación es uno de los diversos pilares del tratamiento. Los expertos hablan de una terapia multimodal, es decir, una combinación de distintos enfoques que se adapte al niño y a la familia.
Entre estos componentes se incluyen:
- Información y asesoramiento a padres y niño (psicoeducación)
- Formación para los padres y apoyo en la vida cotidiana de la familia
- Medidas en la guardería o el colegio
- Terapia conductual con el niño, normalmente a partir de la edad escolar
- Tratamiento farmacológico, si fuera necesario
Las sociedades especializadas recomiendan intentar un tratamiento farmacológico, sobre todo cuando los síntomas son muy pronunciados y suponen una carga significativa para la escuela, el tiempo libre o la convivencia, o cuando las ayudas no farmacológicas por sí solas no resultan suficientes. En el caso de los niños más pequeños y de los casos más leves, se da prioridad en primer lugar a otros aspectos. La medicación complementa el resto de medidas de apoyo, pero no las sustituye.
Beneficios y efectos secundarios: una visión objetiva
El metilfenidato es el principio activo sobre el que más tiempo se ha investigado en relación con el TDAH. En una gran parte de los niños tratados, la falta de atención y la inquietud disminuyen. En los estudios realizados, los síntomas mejoraron en unos 60 de cada 100 niños que recibieron el medicamento, frente a unos 23 de cada 100 que recibieron un placebo. El efecto suele aparecer en la primera hora. Existen formas de acción corta y otras que duran todo el día.
Al igual que cualquier medicamento, el metilfenidato también puede tener efectos secundarios. Los más frecuentes son:
- Pérdida de apetito y ligera pérdida de peso
- Problemas para dormir
- Dolores de cabeza, náuseas
- Un ligero aumento del pulso y de la presión arterial
El crecimiento en altura puede verse ligeramente afectado de forma temporal. Por ello, los controles médicos periódicos del peso, la estatura, la presión arterial y el pulso forman parte integral del tratamiento. Según los conocimientos actuales, no se conocen efectos adversos graves a largo plazo. La mejor forma de evaluar si los beneficios y los posibles inconvenientes están equilibrados para un niño concreto es mediante un ensayo terapéutico cuidadosamente supervisado.
Analizar los miedos y los mitos más extendidos
En torno a los medicamentos para el TDAH circulan muchas medias verdades. Algunas de ellas inquietan mucho a los padres, aunque, al analizarlas más detenidamente, se relativizan.
«Esto crea dependencia en mi hijo». No se conoce ningún caso de dependencia cuando el medicamento para el TDAH se utiliza bajo supervisión médica y con la dosis adecuada. El medicamento actúa de forma diferente a como ocurre en los casos de abuso de los que a veces se informa.
«Esto adormece o altera a mi hijo». El objetivo es ayudar al niño a controlarse mejor y a participar en la vida cotidiana. Los rasgos de carácter y la personalidad se mantienen intactos.
«Quien recurre a la medicación ha fracasado como padre o madre». El TDAH no se debe a errores de crianza. Decidir a favor o en contra de un medicamento no es una cuestión de ser buen o mal padre. Es normal y comprensible que los padres tengan sentimientos encontrados. Quienes abordan abiertamente esta ambivalencia respecto a la medicación suelen tomar, al final, la decisión más adecuada para la familia.
Tomar decisiones de forma conjunta y dónde pueden los padres encontrar apoyo
Una buena decisión sobre la medicación no se toma sin tener en cuenta a la familia. Los expertos hablan de «toma de decisiones conjunta»: los padres, el niño y el profesional responsable del tratamiento aportan conjuntamente la información de que disponen y sopesan las opciones.
Algunas preguntas útiles que pueden plantearse durante la conversación son:
- ¿En qué medida afectan realmente los síntomas a nuestro hijo en su día a día?
- ¿Qué medidas hemos probado ya sin medicación y qué resultados han dado?
- ¿Qué esperamos conseguir y en qué aspectos reconoceríamos que ha sido beneficioso?
- ¿En qué consiste un intento de tratamiento y con qué frecuencia se realizarán los controles?
- ¿Qué ocurre si, en un primer momento, decidimos no recurrir a la medicación?
Está bien tomarse un tiempo para reflexionar, solicitar una segunda opinión o volver a plantearse un intento más adelante. Involucrar al niño de forma adecuada a su edad también refuerza la decisión.
Rückenwind Acompaña a los padres, orientándolos en esta reflexión, pero no sustituye al asesoramiento médico. El diagnóstico de TDAH y cualquier decisión sobre la medicación deben recaer exclusivamente en manos de un servicio de psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o de un profesional médico o psicoterapeuta.
Fuentes y enlaces de interés
- Guía S3 interdisciplinaria, basada en la evidencia y en el consenso, sobre el TDAH en niños, adolescentes y adultos (n.º de registro AWMF 028-045)
- ¿Qué puede ayudar a los niños y adolescentes con TDAH? – gesundheitsinformation.de (IQWiG)
- TDAH – Tratamiento farmacológico – Neurólogos y psiquiatras en la red
- TDAH: enfoque terapéutico multimodal y objetivo terapéutico – Red de neurólogos y psiquiatras
- Red Central de TDAH – Red nacional para la atención de personas con TDAH
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