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Cambio de terapeuta (si el primer terapeuta no resulta adecuado)

Ein Therapeutenwechsel meint den Übergang von einer Psychotherapie-Praxis zu einer anderen, meist weil zwischen Kind und Therapeut keine vertrauensvolle Beziehung entsteht. Eltern haben das Recht dazu.

Índice

¿Qué significa «cambio de terapeuta»?

Un cambio de terapeuta significa que un niño o un adolescente pone fin a la psicoterapia que está realizando con un profesional y la continúa con otro. El motivo más frecuente es la falta de compenetración. Con ello se refiere a que no se establece una relación de confianza entre el niño y el terapeuta, a pesar de que ambos lo intentan.

La relación terapéutica es fundamental para el éxito de una psicoterapia. Los profesionales también la denominan «alianza terapéutica». Si un niño se cierra a la hora de hablar, percibe cada sesión como una obligación o siente que el profesional le resulta ajeno, el tratamiento puede estancarse. En estos casos, el cambio está expresamente permitido y ocurre con más frecuencia de lo que muchos padres piensan.

Precisamente en el caso de los niños y los adolescentes, esta confianza a veces requiere más tiempo. Un niño debe percibir primero al profesional como una figura segura antes de hablar de sus miedos, sus conflictos o sus experiencias traumáticas. Si esta sensación de seguridad no se produce tras varias semanas, se trata de una señal que debe tomarse en serio.

¿Falta de compenetración o una etapa difícil?

No todas las crisis que surgen durante la terapia indican que el terapeuta no sea el adecuado. Muchos tratamientos pasan por fases en las que el niño se muestra reticente porque se están abordando temas desagradables. Esto puede ser incluso una buena señal. Los padres deben estar atentos a otras señales:

  • El niño sigue rechazando cualquier contacto tras la tercera o cuarta sesión y parece cada vez más alterado después de cada sesión.
  • El terapeuta no se toma en serio las observaciones de los padres o nunca explica su método de trabajo.
  • Se incumplen repetidamente los acuerdos y las citas se aplazan constantemente.
  • El niño se siente incómodo y es capaz de expresarlo con sus propias palabras.

Una fase difícil suele presentarse de otra manera. En ese caso, aunque el niño no quiera acudir, colabora durante la sesión y muestra pequeños avances a lo largo de las semanas. Dos o tres semanas de observación y una conversación franca con el profesional ayudan a distinguir ambas situaciones.

El derecho a cambiar

Las personas con seguro público pueden cambiar de consulta. Antes incluso de que comience el tratamiento propiamente dicho, se celebran las sesiones de prueba, es decir, sesiones para conocerse. La seguridad social cubre hasta seis de estas sesiones en el caso de niños y adolescentes, y hasta cuatro en el de adultos. Durante este tiempo, el niño, los padres y el terapeuta evalúan si es posible establecer una relación sólida.

Si en las sesiones de prueba se constata que no hay compatibilidad, estas sesiones pueden volver a utilizarse en otra consulta. El cambio también es posible durante un tratamiento en curso. En ese caso, el nuevo profesional podrá programar de nuevo sesiones de prueba. Es importante informar a la aseguradora médica sobre el cambio y aclarar con ella si es necesaria una nueva solicitud.

No se necesita derivación médica para la consulta ni para las sesiones de prueba. Los padres pueden solicitar información a varias consultas y decidir cuál es la más adecuada. Un cambio no supone ningún inconveniente para la aseguradora y tampoco es necesario justificarlo.

Cómo pueden los padres afrontar este cambio de forma práctica

El cambio se puede gestionar en unos pocos pasos. Entre ellos se incluye una entrevista de despedida tranquila con el terapeuta actual, en la que se le solicitará un breve informe para la nueva consulta. A continuación, comienza la búsqueda.

  • Puede consultar las plazas disponibles a través del servicio de citas, llamando al número 116117, o mediante el buscador de psicoterapeutas del Colegio Oficial de la región.
  • En el primer contacto, pregunte si la consulta tiene experiencia con niños de esa edad y qué método ofrece, por ejemplo, terapia conductual o psicoterapia basada en la psicología profunda.
  • Aproveche las nuevas sesiones de prueba para conocer al terapeuta y preste atención a la intuición del niño.

Una nueva búsqueda puede conllevar un tiempo de espera para conseguir una plaza en terapia. Durante este intervalo, resulta útil mantener la estabilidad en la vida cotidiana y tener a mano a personas de contacto en casos de urgencia, como el pediatra.

No se debe inquietar al niño en este proceso

Los niños perciben cuando los padres se sienten inseguros. Por eso resulta útil dar una explicación sencilla y sincera, adaptada a la edad del niño.

  • Explique de forma objetiva que otro profesional se adapta mejor al niño.
  • No culpe al niño ni hable mal del terapeuta anterior.
  • Deje que un niño mayor participe en la elección.
  • Deje claro que la ayuda continuará y que solo cambiará el lugar.

De este modo, el niño mantiene la sensación de seguridad y el cambio no se percibe tanto como una interrupción traumática de la terapia. En el caso de los niños más pequeños, a menudo basta con una breve frase en la que se les explique que ahora les visitará alguien nuevo que les ayudará a ordenar sus sentimientos.

¿Cuándo y dónde solicitar ayuda?

No se debe posponer un cambio durante meses si un niño lleva semanas sufriendo y no se observan progresos. En caso de crisis agudas, como autolesiones o comentarios sobre el deseo de morir, es fundamental contar con ayuda inmediata. Los puntos de contacto son el servicio local de urgencias para niños y jóvenes, el «Nummer gegen Kummer» y el centro de psiquiatría infantil y juvenil más cercano.

Rückenwind acompaña a los padres durante este periodo con asesoramiento y orientación. La decisión sobre si es necesario un diagnóstico o un tratamiento concreto, y si un cambio resulta adecuado desde el punto de vista profesional, corresponde exclusivamente a un especialista médico o psicoterapeuta, o a un centro de psiquiatría infantil y juvenil.

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