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Sensibilidad ante las injusticias

Manche Kinder, oft mit ADHS oder hoher Sensibilität, reagieren sehr stark auf Ungerechtigkeit. Dahinter stehen Gefühlsstärke, geringe Impulskontrolle und ein feiner Sinn für Fairness.

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¿Qué significa «un agudo sentido de la injusticia»?

Algunos niños perciben de inmediato cuando algo se distribuye de forma desigual. A uno le dan un trozo de tarta más grande. La profesora elogia a otro niño por el mismo mérito. A su hermano se le permite quedarse despierto hasta más tarde. Este tipo de situaciones suelen provocarles una ira intensa o hacerles llorar. Los expertos hablan de un fuerte sentido de la justicia: la tendencia a percibir con gran precisión la equidad y la igualdad de trato, y a sentir físicamente cualquier incumplimiento de las mismas.

En el caso de los niños con TDAH o con una alta sensibilidad, esta reacción suele ser más intensa que en sus compañeros de la misma edad. El niño protesta entonces en su propio nombre o en el de otros, aunque el motivo pueda parecer insignificante para quienes observan desde fuera. Muchos padres lo viven a diario durante la cena, en el coche o en el parque infantil.

Cómo se dan cuenta los padres en el día a día

Esta intuición se manifiesta en situaciones concretas. He aquí algunas observaciones típicas:

  • El niño insiste en que las raciones sean exactamente del mismo tamaño y, si es necesario, las vuelve a contar.
  • Reacciona con enfado cuando una norma se interpreta de forma más flexible para uno de sus hermanos.
  • Defiende a los compañeros de clase que, en su opinión, son castigados injustamente.
  • Una promesa que se ha hecho debe cumplirse; de lo contrario, se produce una gran discusión.
  • Las críticas de los profesores, que considera injustas, le siguen preocupando incluso días después.

Los portales especializados en pediatría describen, en el caso del TDAH, fuertes cambios de humor, gran irritabilidad y arrebatos de ira por motivos insignificantes. Una injusticia percibida es precisamente uno de esos desencadenantes para muchos de estos niños. El enfado surge de forma rápida e intensa, y resulta difícil calmarlo.

¿Por qué algunos niños reaccionan con tanta intensidad?

Hay varios factores que se combinan. Por un lado, el control de los impulsos. Las sociedades especializadas consideran que la falta de control cognitivo y emocional de los impulsos es una de las características fundamentales del TDAH. Un sentimiento como la indignación se traduce entonces inmediatamente en palabras o acciones, antes de que el niño pueda sopesarlo.

Por otro lado, la regulación emocional. La Red Central del TDAH señala las dificultades para regular los propios sentimientos como un problema concomitante frecuente. La capacidad de calmar por sí mismo un sentimiento intenso está menos desarrollada en estos niños. Por ello, el enfado dura más tiempo y se intensifica.

En el caso de los niños más pequeños, a esto se suma el nivel de desarrollo. El cambio de perspectiva —es decir, la pregunta «¿por qué actúa así la otra persona en este momento?»— se desarrolla solo con el paso de los años. Mientras esta capacidad siga siendo inestable, cualquier desviación respecto a las propias expectativas se percibe como una clara infracción de las normas. Para el niño, resulta difícil comprender en ese momento que un adulto pueda tener buenas razones para actuar así.

Qué pueden hacer los padres

Lo más eficaz es la previsibilidad. Si las consecuencias y las normas se explican de antemano y resultan comprensibles para todos, se elimina gran parte de la ira provocada por la injusticia. Esto no significa aplicar un igualitarismo rígido. Se pueden establecer normas diferentes según la edad: «A los diez años puedes quedarte despierto hasta más tarde que tu hermana de seis; a ti también te pasaba lo mismo».

En el momento crítico, resulta útil reconocer primero el sentimiento antes de explicar la situación. Una frase como «Veo que esto le molesta mucho» alivia la tensión. Solo cuando el niño esté algo más tranquilo, merece la pena hablar sobre el motivo.

  • Justifique abiertamente la equidad, en lugar de limitarse a ejercer su autoridad.
  • Haga promesas con moderación y cúmplalas de forma fiable.
  • Si el niño está muy alterado, primero hay que calmarlo y luego hablar del tema.

Esa sensibilidad tan marcada merece reconocimiento. Los niños que perciben la injusticia con tanta claridad suelen defender más adelante con valentía a los más débiles y señalar los abusos que otros pasan por alto.

Cuándo y dónde puede solicitar ayuda

Un fuerte sentido de la justicia es, en sí mismo, un rasgo de la personalidad y no requiere tratamiento. Merece la pena analizar la situación con más detenimiento si los arrebatos de ira son muy frecuentes, duran mucho tiempo, suponen una gran carga para el niño o afectan de forma duradera a sus amistades, a su familia y a su rendimiento escolar. Asimismo, si además se observan falta de atención, inquietud e impulsividad en varios ámbitos de la vida, conviene realizar una evaluación especializada.

El primer punto de contacto es el pediatra. Solo un especialista en psiquiatría infantil y juvenil o un médico psicoterapeuta puede determinar si se trata de un TDAH o si hay otra causa subyacente. Rückenwind ayuda a los padres a organizar sus ideas y a perseverar, pero no sustituye al diagnóstico ni a la psicoterapia.

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