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No poder descansar

Elternbegriff für ein Kind, das abends oder nach aufregenden Tagen schwer abschaltet: Der Körper ist müde, der Kopf läuft weiter. Oft bei innerer Unruhe, Reizoffenheit oder ADHS.

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¿Qué significa «no poder descansar»?

«No poder relajarse» no es un término médico. Los padres se refieren con ello a un niño que no consigue calmarse por la noche. Ha estado jugando sin parar todo el día, está agotado y, aun así, sigue hablando, moviendo las piernas y haciendo preguntas una vez en la cama. El cuerpo está cansado, pero la mente sigue activa.

Los especialistas hablan de inquietud interior o sobreexcitación. En algunos niños, esto se manifiesta todas las noches; en otros, solo tras jornadas intensas con muchas impresiones, visitas o una excursión. A menudo, este término se utiliza en relación con el TDAH, ya que en este trastorno el impulso excesivo de moverse forma parte del cuadro clínico principal. Sin embargo, también se aplica a niños sensibles a los estímulos que no presentan ningún diagnóstico, cuyo sistema nervioso tarda más en pasar de un estado de gran actividad a uno de calma.

Cómo se dan cuenta los padres

Es habitual que se repita un patrón casi a diario:

  • El niño da vueltas en la cama durante un buen rato, se levanta varias veces, quiere beber o contarle algo más.
  • Tras jugar, su estado de ánimo cambia rápidamente a irritabilidad, discusiones o llantos.
  • Cuanto más cansado está, más se agita, en lugar de relajarse.
  • Durante el día se muestra inquieto, cambia rápidamente de actividad y le cuesta dedicarse a tareas tranquilas.
  • El tiempo frente a la pantalla por la noche acentúa notablemente la inquietud.

Es importante tener en cuenta lo siguiente: una sola noche de gran agitación tras una fiesta de cumpleaños infantil es normal. La situación resulta preocupante cuando relajarse se convierte casi a diario en un gran esfuerzo y el sueño se ve privado de horas con regularidad.

Por qué a algunos niños les cuesta tanto relajarse

Los niños pequeños aún no controlan por sí mismos su estado de excitación. Antes de conciliar el sueño, necesitan una fase en la que las numerosas impresiones del día se vayan atenuando y el juego frenético dé paso a actividades más tranquilas. Si falta esta fase, el sistema permanece activo.

Si se acumulan demasiados estímulos a la vez —como ruido, luz, ajetreo y compromisos—, un niño sensible a los estímulos sufre una sobrecarga sensorial y le resulta aún más difícil desconectar. En el caso del TDAH, las sociedades especializadas describen una inquietud motora gruesa y fina acompañada de una mayor necesidad de moverse. Esta inquietud motora es más pronunciada en los niños más pequeños y suele remitir hacia la pubertad. Se considera que la causa principal son las particularidades en el funcionamiento del cerebro en interacción con el entorno. Se estima que afecta a alrededor del 5 % de los niños y adolescentes. No todos los niños inquietos padecen TDAH, y una elevada necesidad de moverse por sí sola no constituye un diagnóstico.

Lo que ayuda a relajarse

La estrategia más eficaz es una transición gradual en lugar de un cambio brusco. Los portales especializados en salud infantil recomiendan prever al menos media hora desde el momento en que los niños dejan de jugar hasta que se acuestan.

  • Reduzca los estímulos: durante la última hora antes de dormir, nada de pantallas, luz tenue y voz más baja.
  • Ofrezca actividades tranquilas: leer en voz alta, hojear un libro, acurrucarse, hacer un rompecabezas. Desvíe a tiempo a un niño sobreexcitado hacia una actividad tranquila, antes de que cambie el estado de ánimo.
  • Ritual fijo: seguir siempre la misma secuencia —lavarse los dientes, contar un cuento y dar un beso de buenas noches— aporta seguridad y indica al cuerpo que el día llega a su fin.
  • Actividad física durante el día: mucho ejercicio y aire fresco durante el día provocan un cansancio agradable por la noche.

La corregulación es fundamental: un niño que no consigue calmarse se tranquiliza gracias a la tranquilidad de los padres. Su propia respiración pausada, una mano tranquila en la espalda y unas pocas palabras surten más efecto que las exhortaciones a que, de una vez por todas, se calle.

Cuándo acudir al médico para que le hagan pruebas

Es recomendable acudir a la consulta del pediatra si la inquietud persiste durante semanas y afecta notablemente a la vida cotidiana: si el niño duerme de forma crónicamente insuficiente, le cuesta mucho levantarse por las mañanas, tiene problemas de comportamiento en la guardería o en el colegio, o sufre a causa de su propia tensión. Las observaciones sobre su día a día familiar le ayudarán a determinar, por ejemplo, cuándo es mayor la inquietud y qué factores la agravan.

Rückenwind Le ayudará a crear veladas más tranquilas y le dará seguridad en la co-regulación. Solo un profesional médico o un psicoterapeuta especializado en niños y adolescentes puede determinar si detrás de la inquietud se esconde un TDAH, un trastorno del sueño u otra causa, normalmente a través de la psiquiatría infantil y juvenil. Nosotros no realizamos diagnósticos.

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