Afrontar una pausa en la terapia (desde la perspectiva de los padres)
Eine geplante Therapiepause ist eine abgesprochene Unterbrechung der Psychotherapie. Dieser Beitrag zeigt Eltern, wie sie die Unsicherheit aushalten, was sie in der Pause tun können und woran sie eine nötige Rückkehr erkennen.
Índice
Qué implica una pausa terapéutica programada
Una pausa terapéutica planificada es una interrupción acordada de la psicoterapia en curso. El terapeuta, el niño y los padres acuerdan conjuntamente que no se celebrarán sesiones durante algunas semanas o meses. Lo importante es el plan que hay detrás: existe un motivo, un plazo aproximado y una idea de cuándo y cómo se reanudará el tratamiento.
Esto distingue la pausa de la interrupción de la terapia, en la que el tratamiento finaliza sin previo acuerdo. En el caso de una pausa, la plaza terapéutica suele mantenerse y la relación con el profesional continúa. Las psicoterapias ambulatorias se autorizan, en cualquier caso, por bloques, por ejemplo, como terapia de corta duración con un máximo de 24 horas de terapia. En este contexto, son habituales las interrupciones de menor duración.
Por qué se acuerda un descanso
Los motivos para tomarse un descanso deliberado son diversos:
- Puesta en práctica en la vida cotidiana: el niño ha aprendido algo en la terapia y debe ponerlo en práctica en casa y en el colegio, sin citas semanales.
- Evaluar los resultados: las sociedades especializadas recomiendan evaluar el éxito del tratamiento al cabo de unas ocho a doce semanas. Una pausa puede formar parte de esta evaluación.
- Vacaciones o circunstancias externas: unas vacaciones, una mudanza o un cambio de consulta.
- Finalización gradual: antes de concluir la terapia, se amplían los intervalos entre las citas para que el niño gane seguridad.
En cualquier caso, la decisión es conjunta. Si no se alcanza un objetivo acordado, el profesional y la familia analizan las causas y adaptan el enfoque.
Cómo afrontan los padres la incertidumbre
Para muchos padres, el tiempo sin citas les resulta inestable. Hay algunas cosas concretas que les dan seguridad:
- Anote claramente en el calendario la fecha de reincorporación o el momento de la próxima reunión.
- Antes de las vacaciones, aclaren cómo y con quién deben ponerse en contacto si surge algún imprevisto.
- Anoten los progresos que el niño ya ha logrado, para poder consultarlos en los momentos de debilidad.
En esta fase, los padres asumen gran parte de la carga por sí mismos. Quien permanece en estado de alerta durante semanas, pronto acaba agotado. Por eso, el descanso personal forma parte de la tarea. Encontrará sugerencias al respecto en la sección «Autocuidado». Es habitual sentir culpa por no hacer lo suficiente durante el descanso, pero rara vez está justificada.
Qué pueden hacer los padres durante el recreo
El descanso no es un tiempo perdido. Lo que el niño ha aprendido en la terapia se practica en casa. Para ello no se necesitan conocimientos de terapeuta, sino un acompañamiento fiable.
- Mantener las rutinas: establecer horarios fijos para dormir, comer e ir al colegio aporta estructura.
- Mantener el contacto: mantener conversaciones breves y tranquilas, sin interrogar al niño.
- Observar y tomar nota: estado de ánimo, sueño, apetito, aislamiento. Estas notas ayudan al profesional en la próxima cita.
En la psicoterapia infantil y juvenil se involucra de forma consciente al entorno más cercano de la familia y los amigos, y el trabajo con los padres y las personas de referencia ha cobrado mayor importancia. Por lo tanto, ustedes no son terapeutas sustitutos, sino una parte importante del proceso. Al volver, volverán a traspasar la responsabilidad al profesional; para ello, les resultará útil el artículo «Traspaso a los profesionales».
Señales de alerta que indican un regreso anticipado
Un descanso no siempre termina según lo previsto. Pónganse en contacto con la consulta antes de lo previsto si observan alguno de estos síntomas:
- Reaparición evidente o agravamiento de los síntomas por los que se inició el tratamiento.
- Aislamiento intenso o prolongado, absentismo escolar, ruptura de amistades.
- Pérdida de peso notable, falta de sueño, estado de abatimiento constante durante más de dos semanas.
- Comentarios sobre autolesiones o el deseo de dejar de vivir.
En este último punto, cada hora cuenta. Puede ponerse en contacto con el servicio médico de guardia llamando al 116 117; en caso de peligro inmediato, marque el 112; y para el servicio de ayuda telefónica, llame al 116 123. Contar con un plan de crisis preparado ayuda a actuar con calma en momentos como estos.
Cuándo y dónde pueden solicitar ayuda
Para determinar si es conveniente prolongar la pausa o si se debe reanudar el tratamiento, lo primero es consultar al profesional responsable del caso. Muchas consultas ofrecen citas breves o consultas telefónicas. Quienes sigan teniendo dudas pueden dirigirse al pediatra, a un centro de asesoramiento psicosocial o al servicio de psiquiatría social. En retrospectiva, muchas familias comentan que les hubiera gustado contar con apoyo antes.
Rückenwind Les acompaña a ustedes, como padres, durante este periodo con orientación y asesoramiento. El diagnóstico, la evaluación de los síntomas y la decisión sobre el curso del tratamiento deben quedar en manos de un especialista en psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o de un médico o psicoterapeuta especializado.
Fuentes y enlaces de interés
- ¿Qué es la psicoterapia y cómo se desarrolla? (Gesundheitsinformation.de, IQWiG)
- Evaluar la eficacia de la psicoterapia tras un periodo de entre ocho y doce semanas (Colegio Federal de Psicoterapeutas)
- Psicoterapia infantil y juvenil (red de neurólogos y psiquiatras)
- Problemas de salud mental: ¿Dónde se puede obtener ayuda? (Gesundheitsinformation.de, IQWiG)
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