Inquieto
"Zappelig" beschreibt ein Kind, das kaum still hält, viel in Bewegung ist und einen starken Bewegungsdrang zeigt. Es ist ein Alltagswort, keine Diagnose.
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¿Qué significa «inquieto»?
Los padres suelen decir que un niño es inquieto cuando apenas puede permanecer sentado tranquilamente. Se balancea con las piernas, se desliza de un lado a otro en la silla, toca objetos con las manos y se levanta mientras come. Los especialistas hablan entonces de inquietud motora y de una fuerte necesidad de moverse.
Las descripciones de los pediatras lo resumen de manera similar: los niños afectados agitan las manos y los pies, se deslizan de un lado a otro en la silla y tienen grandes dificultades para permanecer quietos. Algunos también juegan de forma muy ruidosa.
«Inquieto» es un término de uso cotidiano. Indica cómo se mueve un niño, pero no explica por qué. Los niños son muy diferentes en este aspecto. Uno puede permanecer sentado veinte minutos haciendo un rompecabezas a los cuatro años, mientras que otro no es capaz de hacerlo hasta más tarde. Ambas situaciones se encuentran dentro de los límites normales.
¿Es solo una necesidad normal de moverse o algo más?
Los niños pequeños tienen, por naturaleza, una enorme necesidad de moverse. Exploran su entorno corriendo, trepando y saltando. Los portales especializados en salud infantil recomiendan que los niños de entre cuatro y seis años realicen más de tres horas de actividad física al día y aconsejan interrumpir los periodos prolongados de estar sentados con actividad física aproximadamente cada veinte minutos.
Por lo tanto, un niño que sale corriendo tras permanecer sentado durante un tiempo prolongado se comporta de forma típica para su edad. Lo decisivo es que depende de la situación. En un comportamiento normal, la inquietud se manifiesta de forma puntual, por ejemplo, tras una larga jornada en la guardería o antes de un acontecimiento emocionante. En el TDAH, la inquietud persiste en distintos ámbitos de la vida, incluso en aquellos en los que, en realidad, sería posible permanecer quieto.
La inquietud también puede tener otras causas. Un trastorno del desarrollo motor, por ejemplo, es algo distinto del TDAH: estos niños se cansan rápidamente porque deben concentrarse mucho para realizar movimientos. Esto no debe interpretarse precipitadamente como TDAH.
Por qué es importante que los niños hagan ejercicio
El movimiento no es un factor perturbador que haya que eliminar mediante el entrenamiento. Forma parte de un desarrollo saludable. Los niños que se mueven mucho pueden concentrarse mejor. La actividad física regular fortalece los músculos y la resistencia, reduce el riesgo de problemas cardiovasculares e incluso contribuye al tratamiento de enfermedades crónicas, incluido el TDAH.
Para muchos niños, el movimiento inquieto es una forma de autorregulación. Balancear el pie o amasar un objeto les ayuda a mantenerse despiertos y atentos. Quien frena constantemente a un niño al que le gusta moverse, le priva de una vía de desahogo.
Es más sensato dar rienda suelta a esa necesidad de moverse: que se desahoguen al aire libre, que los periodos de inactividad sean breves y que se desplacen a pie o en bicicleta. Los niños muy activos suelen necesitar después la ayuda de los adultos para volver a relajarse.
Cuándo la inquietud puede indicar un TDAH
El TDAH se manifiesta en tres áreas fundamentales: falta de atención (concentración limitada, gran facilidad para distraerse), hiperactividad (inquietud en la motricidad gruesa y fina, necesidad excesiva de moverse) e impulsividad (falta de control de los impulsos, actuación irreflexiva). En los niños más pequeños, el componente hiperactivo suele ser el más evidente.
Para que se pueda hablar de un trastorno, deben darse varios criterios: el comportamiento va más allá de lo habitual para la edad. Está presente desde la etapa preescolar y se prolonga durante más de seis meses. Además, afecta al niño en varios ámbitos de su vida al mismo tiempo, por ejemplo, en el entorno familiar, en la guardería o en el colegio.
Un aspecto importante: no todos los niños inquietos o distraídos padecen TDAH. La inquietud por sí sola no basta para establecer un diagnóstico. Otros términos relacionados son «trastornos hipercinéticos» y «incapacidad para estar tranquilo».
Qué pueden hacer los padres y cuándo deben consultar a un especialista
En el día a día, resulta útil planificar la necesidad de moverse en lugar de combatirla. Horarios fijos para la actividad física, rutinas claras y tranquilas, periodos cortos de estar sentado y tareas que el niño pueda realizar por etapas suelen aliviar la situación para ambas partes.
Observe en qué situaciones se produce la inquietud y en qué medida limita al niño. Las notas tomadas a lo largo de varias semanas resultan más valiosas para una conversación posterior con los especialistas que un solo mal día.
El primer punto de contacto en caso de estrés persistente en el ámbito familiar, en la guardería o en el colegio es el pediatra. La evaluación y el diagnóstico definitivos del TDAH solo pueden ser realizados por un especialista en psiquiatría infantil y juvenil o por un profesional médico o psicoterapeuta debidamente cualificado. «Rückenwind» le acompaña a usted, como padre o madre, en esta fase con un enfoque de orientación, pero no realiza diagnósticos por sí misma.
Fuentes y enlaces de interés
- TDAH: cuadro clínico y síntomas (Asociación Profesional de Pediatras)
- TDAH: cuadro clínico (Neurologos y psiquiatras en la red)
- Información general sobre el TDAH (red central de TDAH)
- Por qué es tan importante la actividad física para los niños (kindergesundheit-info.de, BZgA)
- Anomalías en el comportamiento motor (kindergesundheit-info.de, BZgA)
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