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Reacción aguda al estrés

Die akute Belastungsreaktion (F43.0) ist eine kurze, heftige seelische und körperliche Antwort auf ein sehr belastendes Ereignis. Sie beginnt sofort und klingt meist innerhalb von Stunden bis wenigen Tagen wieder ab.

Índice

¿Qué significa «reacción aguda al estrés»?

La reacción aguda al estrés (CIE-10: F43.0) es una respuesta breve e intensa, tanto psicológica como física, ante un acontecimiento excepcionalmente grave. Entre ellos se incluyen un accidente, una muerte repentina en la familia, actos de violencia, un asalto o una catástrofe natural.

La reacción suele aparecer en cuestión de minutos. En la mayoría de los casos, remite en el plazo de unas horas o unos pocos días. Según la descripción de la CIE-10, dura como máximo unos días y debería haber remitido, a más tardar, al cabo de aproximadamente un mes. Se trata de una respuesta previsible de un sistema nervioso sano ante una situación extrema y, por regla general, es transitoria.

¿Cómo pueden los padres reconocer los síntomas?

Los síntomas suelen cambiar rápidamente y combinan manifestaciones físicas y emocionales. A menudo se presentan:

  • pulso acelerado, náuseas, sudoración, temblores, enrojecimiento o palidez notable
  • confusión y una conciencia limitada; el niño parece aturdido o ausente
  • una gran inquietud o, por el contrario, rigidez y retraimiento
  • problemas para dormir, irritabilidad y sobresaltos
  • problemas de concentración; algunos niños no encuentran palabras para expresar lo vivido

Los niños más pequeños a veces reproducen el suceso una y otra vez o se aferran con más fuerza a sus padres. Los adolescentes se retraen, reaccionan con irritabilidad o relatan imágenes del suceso que se les imponen. Un estímulo cotidiano que les recuerde el suceso, un «desencadenante», puede volver a provocar la tensión.

¿En qué se diferencia del trastorno por estrés postraumático y del trastorno de adaptación?

La diferencia más importante radica en el tiempo.

La reacción aguda al estrés comienza de inmediato y suele desaparecer rápidamente. Si los síntomas, como las reviviscencias, las pesadillas y la evitación, persisten durante más de cuatro semanas, los especialistas hablan de un trastorno por estrés postraumático (TEPT). El TEPT también puede aparecer de forma diferida, en algunos casos semanas o incluso meses después del suceso.

El trastorno de adaptación surge tras una situación estresante que no tiene por qué alcanzar la gravedad extrema de un trauma, como, por ejemplo, una mudanza, la separación de los padres o un cambio de colegio. Se manifiesta de forma retardada, al cabo de algunas semanas, y suele expresarse mediante un estado de ánimo deprimido, preocupación y aislamiento. Para un diagnóstico preciso, siempre es necesario acudir a un especialista.

¿Qué puede ayudar durante los primeros días?

En los primeros momentos, lo más importante es la seguridad y la cercanía tranquila. En concreto, suele ser de ayuda:

  • quedarse con el niño, no dejarlo solo, hacer pocas preguntas y estar muy presente
  • mantener las rutinas habituales: horarios fijos para las comidas, la hora habitual de acostarse y pequeñas rutinas
  • velar por que duerma y asegurarse de que beba y coma lo suficiente
  • ofrecer ejercicios tranquilos de respiración y relajación, sin presionar
  • en el caso de los adolescentes, vigilar el consumo de alcohol y sustancias estimulantes

Los padres influyen a través de su propia tranquilidad. Si su sistema nervioso transmite seguridad, esto se transmite al niño. Los expertos lo denominan «corregulación». Si los síntomas persisten, resulta útil una terapia conductual centrada en el trauma. Los sedantes o somníferos solo deben considerarse, como mucho, de forma breve y bajo prescripción médica, ya que, a largo plazo, tienden a ralentizar el proceso de superación del trauma.

Cuándo y dónde puede solicitar ayuda

Busque ayuda especializada si los síntomas no remiten al cabo de unas cuatro semanas, si se agravan o si su hijo apenas puede hacer frente a la vida cotidiana, al colegio y a las relaciones sociales. Las señales de alarma son pesadillas persistentes, gran facilidad para sobresaltarse, un aislamiento pronunciado o comentarios en los que expresa que ya no quiere vivir.

Los primeros puntos de contacto son los servicios de psiquiatría infantil y juvenil (KJP), las consultas de psiquiatría infantil y juvenil o las consultas de psicoterapia especializadas en traumas. En caso de peligro inminente, marque el número de emergencias 112 o póngase en contacto con una línea de atención para crisis.

Rückenwind Le acompaña a usted, como padre o madre, a lo largo de este proceso y le brinda apoyo. Janike es trabajadora social y coach para padres, y está cursando la formación para convertirse en psicoterapeuta infantil y juvenil; no realiza diagnósticos. La evaluación de una reacción aguda al estrés y de sus consecuencias debe recaer exclusivamente en manos de un servicio de psiquiatría infantil y juvenil o de un profesional médico o psicoterapeuta.

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