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Trastorno de adaptación

Eine Anpassungsstörung ist eine seelische Reaktion, wenn ein Kind ein einschneidendes Ereignis wie Trennung, Umzug oder Verlust schwer verkraftet. Die Beschwerden belasten stark, sind aber meist zeitlich begrenzt.

Índice

¿Qué es un trastorno de adaptación?

Un trastorno de adaptación (CIE-10: F43.2) es una reacción psicológica ante un acontecimiento traumático que trastoca la vida de un niño. El desencadenante suele ser algo concreto: la separación de los padres, un traslado a una ciudad desconocida, un cambio de colegio, la muerte de un abuelo o un diagnóstico grave en la familia.

El niño afronta el cambio con más dificultad de la que cabría esperar para su edad. Los síntomas suelen aparecer en el plazo de un mes tras el suceso. Lo importante en este caso es la experiencia subjetiva, es decir, el grado de sufrimiento del niño, y no tanto la gravedad que el suceso pueda parecer desde fuera. Una mudanza puede dejar a un niño prácticamente indiferente y, en cambio, desestabilizar a otro durante semanas.

Cómo pueden reconocerlos los padres

En el caso de los niños y los adolescentes, un trastorno de adaptación suele manifestarse en el comportamiento y, con menos frecuencia, en palabras claras. A menudo se observan:

  • un estado de ánimo abatido, llanto frecuente, alejamiento de los amigos y la familia
  • miedos, preocupación constante, dependencia de los padres
  • irritabilidad, arrebatos de ira, discusiones y, en el caso de los adolescentes, también infracciones de las normas o comportamiento antisocial
  • problemas de concentración, bajón en las notas, absentismo escolar
  • molestias físicas sin causa clara: dolor de estómago o de cabeza, problemas para dormir, falta de apetito

Los niños más pequeños a veces retroceden a etapas de desarrollo anteriores. Vuelven a mojar la cama o ya no quieren dormir solos. Uno solo de estos indicios no significa gran cosa. Si varios de ellos se dan a la vez durante semanas tras un suceso traumático y marcan el día a día, merece la pena prestarles especial atención.

Diferencia con respecto a la reacción al estrés y la depresión

El trastorno de adaptación, la reacción aguda al estrés y la depresión se confunden con facilidad. Las diferencias radican en el momento en que se producen, en el desencadenante y en la duración.

La reacción aguda al estrés se produce inmediatamente después de una experiencia muy estresante y suele remitir al cabo de unas horas o unos pocos días. Un trastorno de adaptación comienza algo más tarde y se prolonga durante semanas.

En el caso del trastorno por estrés postraumático (TEPT), el origen es una experiencia que pone en peligro la vida o traumática, a la que se suman reviviscencias y recuerdos recurrentes. Un trastorno de adaptación surge a raíz de cambios que suponen una gran carga, pero que no son necesariamente traumáticos.

Un episodio depresivo no requiere un motivo externo identificable y suele prolongarse durante más tiempo. En el caso de un trastorno de adaptación, el evento desencadenante puede identificarse claramente y los síntomas están visiblemente relacionados con él.

Cómo se produce y cuánto tiempo dura

Que una situación estresante se convierta en un trastorno de adaptación depende de varios factores: el temperamento del niño, sus experiencias previas y el apoyo que reciba de su familia y su círculo de amigos. Los niños que cuentan con un entorno estable y buenas estrategias de afrontamiento suelen sobrellevar mejor los acontecimientos traumáticos. Si falta ese apoyo o se acumulan varias situaciones estresantes, el riesgo aumenta.

La buena noticia para los padres se refiere a la evolución. Un trastorno de adaptación es de duración limitada. En la mayoría de los casos, los síntomas remiten en un plazo de seis meses, tan pronto como el niño se acostumbra a la nueva situación o desaparece el factor desencadenante. Solo una forma especial, la reacción depresiva prolongada, puede durar hasta dos años. No se trata de una enfermedad crónica, sino de una fase que pasa.

¿Qué puede ayudar?

Muchas cosas se pueden afrontar en casa. En estas etapas, los niños necesitan rutinas fiables, horarios fijos para acostarse y adultos que les escuchen sin ofrecer soluciones inmediatas. Explique el suceso con franqueza y de forma adecuada a su edad. Los niños perciben de todos modos que algo no va bien, y el silencio les inquieta más que las palabras sinceras.

Si los síntomas son intensos o se prolongan, la psicoterapia resulta de gran ayuda. Han demostrado su eficacia las sesiones en las que el niño puede contextualizar lo vivido y encontrar nuevas formas de afrontarlo, a menudo mediante la terapia cognitivo-conductual. Los medicamentos rara vez son necesarios en el caso de los niños y, como mucho, se utilizan de forma breve para tratar molestias puntuales, como el insomnio. Lo más importante es que el niño recupere el equilibrio y la confianza.

Cuándo y dónde solicitar ayuda

Busque ayuda si los síntomas persisten durante varias semanas, se agravan o limitan considerablemente a su hijo en su vida cotidiana. Las señales de alarma son un aislamiento total, una desesperanza persistente o comentarios en los que se expresa el deseo de dejar de vivir. En estos casos, cada día cuenta.

Los primeros puntos de contacto son la consulta del pediatra, los servicios de psicología escolar y los centros de asesoramiento familiar. Un servicio de acompañamiento como Rückenwind puede estar a su lado como padres y reforzarles en su día a día. No obstante, el diagnóstico definitivo de un trastorno de adaptación y su tratamiento deben recaer exclusivamente en manos de un servicio de psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o de un profesional médico o psicoterapeuta especializado.

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