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Maletín de emergencia (intervención en situaciones de crisis en el hogar)

Ein Notfallkoffer bündelt Kontakte, Skills und Absprachen für akute seelische Krisen eines Kindes, etwa bei Selbstverletzung oder Suizidgedanken. Vorbereitet in ruhigen Zeiten, griffbereit im Ernstfall.

Índice

¿Qué es un kit de emergencia para crisis agudas?

Un «kit de emergencia» es un conjunto de contactos, estrategias y medidas acordadas que se prepara de antemano para el momento en que un niño o un adolescente se vea envuelto en una crisis psicológica aguda. Se hace referencia a situaciones extremas, como las autolesiones, los pensamientos suicidas o una fuerte escalada de la crisis en la que ya nadie es capaz de pensar con claridad.

La esencia de la idea es que las decisiones se tomen de antemano, en un momento de calma. Cuando se produce la crisis, nadie tiene que pensar a quién llamar o qué puede ayudar. Todo está a mano.

El término proviene de la terapia dialéctico-conductual (TDC), en la que los jóvenes preparan una pequeña caja con objetos que les ayudan en momentos de tensión. Para la familia en casa, suele tratarse de una combinación entre una caja real y un plan de emergencia por escrito, que, por ejemplo, se pega en la puerta de la nevera o se guarda en el móvil.

El plan por niveles: amarillo, naranja, rojo

Las crisis rara vez surgen de la nada. Por lo general, hay fases previas que se pueden distinguir. Un plan por etapas clasifica el estado del niño y establece medidas concretas para cada etapa. Muchas familias utilizan para ello una escala de tensión del 0 al 10.

  • Amarillo (tensión leve): el niño se muestra inquieto, se aísla y reacciona con irritabilidad. En este momento, resultan útiles las propias habilidades y ofrecerle cercanía con tranquilidad.
  • Naranja (alta tensión): la presión aumenta notablemente y aparecen las primeras señales de autolesión o de profunda desesperación. En este momento entran en juego las estrategias más sólidas y las personas de contacto acordadas.
  • Rojo (peligro agudo): pensamientos suicidas concretos con un plan, una autolesión iniciada con riesgo de lesiones o una pérdida total de control. En este momento es fundamental la ayuda profesional; en caso de duda, llame al número de emergencias.

Lo mejor es que anote por escrito, junto con su hijo, qué signos de su hijo corresponden a cada nivel. Un plan de crisis a nivel familiar solo es eficaz si todas las personas implicadas lo conocen.

¿Qué debe incluir el botiquín de primeros auxilios?

El contenido se puede clasificar en cuatro apartados:

  • Contactos: una lista con nombres y números. Las personas de confianza del niño, la consulta o clínica donde recibe tratamiento, el servicio médico de guardia, los números de crisis y el número de emergencias. Los números concretos figuran más abajo.
  • Habilidades y estrategias de relajación: medidas concretas que surten un efecto perceptible y reducen la tensión.
  • Acuerdos: lo que el niño puede hacer por sí mismo, cuándo debe ponerse en contacto con ustedes y de qué se encargarán ustedes como padres.
  • Recuerdos: fotos, una carta para sí mismo, motivos para seguir adelante, una canción favorita.

Para muchos niños, una caja física con objetos que puedan tocar resulta más eficaz que una simple nota. Es importante que el niño participe en la creación de la caja. Lo que ayuda a otra persona puede no surtir efecto en su hijo.

Habilidades que reducen la tensión

Las «skills» son acciones breves y relacionadas con el cuerpo que proporcionan un estímulo intenso y, de este modo, interrumpen la tensión interna. Sirven para mitigar, al menos momentáneamente, el impulso de autolesionarse. La práctica profesional ha demostrado la eficacia de varios grupos de técnicas:

  • Estímulos fríos: una bolsa de hielo en la nuca, una ducha fría, un cubito de hielo en la mano.
  • Estímulos sensoriales intensos: morder un chile o un limón, oler amoníaco o alcohol de fraguado, amasar una pelota de púas.
  • Movimiento: subir escaleras, hacer flexiones, escuchar música a todo volumen y bailar.
  • Desviar la atención: contar hacia atrás de tres en tres, nombrar todos los objetos azules de la habitación.

En el ámbito familiar, también es importante la tranquilización conjunta. Su voz tranquila y su propia serenidad se transmiten al niño. Este principio se denomina «corregulación» y resulta especialmente importante cuando el niño aún no es capaz de regular sus emociones por sí mismo.

Acuerdos y acceso a sustancias peligrosas

El plan se basa en dos acuerdos. El primero es una señal sencilla con la que el niño indica que en ese momento no se siente seguro. Una palabra, un emoji, un color. De este modo, no tiene que buscar muchas palabras en un momento de crisis.

La segunda se refiere a los objetos peligrosos. Los expertos recomiendan restringir, en una fase aguda, el acceso a medicamentos, cuchillas de afeitar, cuchillos y otros posibles medios. Esto significa guardar bajo llave los comprimidos y retirar de la habitación los objetos afilados. Esta medida puede parecer drástica, pero protege vidas, ya que muchas crisis se desarrollan en oleadas y remiten al cabo de unos minutos.

Aborde ambos temas con franqueza. Un niño que perciba que usted se toma en serio su angustia y mantiene la calma será más propenso a abrirse que si espera un castigo o que cunda el pánico.

¿Cuándo y dónde se debe solicitar ayuda de inmediato?

En caso de peligro de muerte inminente, por ejemplo, tras un intento de suicidio o una lesión grave, marque sin dudar el número de emergencias 112. El centro de coordinación de emergencias enviará ayuda y podrá derivarle a un centro de psiquiatría infantil y juvenil.

Si la situación es grave, pero no supone un peligro inmediato para la vida, puede ponerse en contacto con el servicio médico de guardia las 24 horas del día llamando al 116 117. Para consultas nocturnas o durante el fin de semana, existen números gratuitos y anónimos:

  • Asistencia telefónica: 0800 111 0 111 o 0800 111 0 222, también a través del 116 123. Día y noche, sin coste alguno.
  • Número contra la angustia, línea de atención para niños y jóvenes: 116 111, de lunes a sábado de 14:00 a 20:00 horas. Para su propio hijo o hija.
  • Número contra la angustia, línea de atención a padres: 0800 111 0 550, los lunes, miércoles y viernes de 9:00 a 17:00 horas; los martes y jueves de 9:00 a 19:00 horas.

En el artículo «Línea de atención para crisis: ¿A quién llamo y cuándo?» se explica detalladamente qué número es el adecuado en cada caso.

Un «kit de emergencia» sirve para superar momentos críticos, pero no sustituye al tratamiento. Solo un servicio de psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o un profesional médico o psicoterapeuta puede determinar si detrás de las crisis se esconde una enfermedad y qué terapia puede ayudar. «Rückenwind» (Padres) le acompaña y le orienta en este proceso, pero no realiza diagnósticos.

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