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Psicoterapia basada en la psicología profunda

Die tiefenpsychologisch fundierte Psychotherapie (TP) ist eines der von den Krankenkassen bezahlten Richtlinienverfahren. Sie geht davon aus, dass hinter den Beschwerden eines Kindes unbewusste seelische Konflikte stehen, und arbeitet fokussiert an dem Konflikt, der gerade am meisten belastet.

Índice

¿En qué consiste la psicoterapia basada en la psicología profunda?

La psicoterapia basada en la psicología profunda, a menudo abreviada como TP, es un método de tratamiento reconocido para los trastornos mentales. En Alemania existen cuatro métodos de este tipo que cumplen con las directrices establecidas, es decir, métodos cuya eficacia ha sido demostrada y cuyos costes cubren los seguros médicos públicos: la TP, la psicoterapia analítica, la terapia conductual y la terapia sistémica.

La TP se ha desarrollado a partir del psicoanálisis clásico. Su idea fundamental es que, detrás de síntomas como la ansiedad, el aislamiento, los dolores de estómago sin causa física o el rechazo a ir al colegio, suele esconderse un conflicto emocional del que el propio niño no es consciente. La terapia trata de hacer visible y abordable este conflicto, para que el niño encuentre nuevas formas de gestionar los sentimientos angustiosos. En el caso de los niños y adolescentes, con los más pequeños esto suele hacerse a través del juego, la pintura y las actividades creativas en grupo, ya que a los más pequeños les resulta más fácil expresarse de esta manera. Un niño en edad preescolar a veces muestra con mayor claridad lo que le preocupa mediante el juego con muñecos de lo que podría expresar con palabras.

La idea fundamental: un foco de conflicto actual

La TP parte de la base de que las experiencias relacionales tempranas determinan la forma en que una persona afronta posteriormente las situaciones de estrés. Las experiencias vividas durante los primeros años de vida pueden consolidarse en un patrón interno que resurge en situaciones difíciles. La terapia se centra en el conflicto actual, es decir, en aquello que está afectando al niño en este preciso momento.

El terapeuta o la terapeuta escucha atentamente cómo el niño cuenta sus experiencias, juega y reacciona, e interpreta con cautela las conexiones entre la angustia actual y las experiencias pasadas. A diferencia de lo que ocurre en el psicoanálisis clásico, no es necesario establecer necesariamente una relación consciente con los conflictos de la primera infancia. Basta con comprender y trabajar el conflicto focal que le causa malestar. Relacionadas con ella se encuentran la terapia psicodinámica, como término genérico, y la terapia psicodinámica focal, aún más específica, que se centra en un único tema central.

En qué se diferencia la TP del psicoanálisis y la terapia conductual

Lo que resulta confuso en estos conceptos es que «psicología profunda», «psicodinámico» y «analítico» son términos muy próximos entre sí. Algunas diferencias ayudan a diferenciarlos:

  • Psicoanálisis clásico: muy abierto y sin un programa fijo, con un elevado número de sesiones a lo largo de un periodo prolongado. Profundiza en la historia de vida del paciente.
  • Psicoterapia analítica: el método reconocido por los seguros médicos dentro de esta tradición, igualmente exhaustivo y orientado al desarrollo fundamental de la personalidad.
  • Psicoterapia basada en la psicología profunda: más centrada y orientada al conflicto actual, con un número de sesiones considerablemente menor que el del análisis.

La diferencia con respecto a la terapia cognitivo-conductual es mayor. La terapia conductual se centra principalmente en cómo se ha aprendido un comportamiento y qué lo mantiene, y entrena de forma específica nuevas reacciones. La psicoterapia analítica parte del conflicto interno inconsciente. Ambos enfoques gozan de reconocimiento científico y son eficaces; simplemente abordan el problema desde perspectivas diferentes.

Procedimiento y prestaciones de la Seguridad Social para niños y adolescentes

Una psicoterapia basada en la psicología profunda suele durar entre seis meses y dos años. Por lo general, comienza con varias sesiones de prueba, en las que el niño, los padres y el profesional se conocen y aclaran si hay buena química y si el método es adecuado. A continuación, tiene lugar el tratamiento propiamente dicho, a menudo en forma de terapia individual, complementada en algunos casos con sesiones grupales.

En el caso de los niños y adolescentes, el tratamiento basado en la psicología profunda reviste especial importancia: representa una parte considerable de las psicoterapias financiadas por las aseguradoras médicas en este grupo de edad, y su eficacia en niños con trastornos mentales ha quedado demostrada en numerosas ocasiones. Es importante que los padres sepan que el tratamiento lo lleva a cabo un profesional médico o psicólogo colegiado; en el caso de los menores, suele ser una psicoterapeuta infantil y juvenil o un médico especialista en la materia. Por lo general, se involucra estrechamente a los padres mediante reuniones con ellos y acuerdos sobre la vida cotidiana en el hogar. La frecuencia con la que se celebran estas reuniones con los padres depende de la edad del niño y del motivo; en el caso de los niños más pequeños, suelen ser más frecuentes.

Lo que deben saber los padres y dónde pueden encontrar ayuda

Que la terapia de procesamiento (TP), la terapia conductual u otro método sea adecuado para su hijo depende del cuadro clínico y de la química que haya entre el niño y el terapeuta. A veces es necesario un segundo intento hasta dar con la combinación adecuada. Un aspecto importante en el día a día es el tiempo de espera para conseguir una plaza en terapia, que puede ser largo dependiendo de la región. Durante este tiempo, merece la pena consultar en varias consultas al mismo tiempo y apuntarse a las listas de espera.

Como padres, no tienen por qué afrontar esto solos. Rückenwind ofrece acompañamiento y asesoramiento a los padres, pero no sustituye a la psicoterapia ni al diagnóstico. Janike es trabajadora social y asesora parental en formación como psicoterapeuta infantil y juvenil; no está colegiada y no realiza diagnósticos. Solo un servicio de psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o un profesional médico o psicoterapeuta especializado puede determinar si su hijo padece una enfermedad y qué tratamiento es el más adecuado. El primer punto de contacto suele ser el pediatra, quien, en caso necesario, derivará al niño a un servicio de psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o a una consulta de psicoterapia.

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