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„Überfordert“ beschreibt aus Elternsicht den Punkt, an dem die Anforderungen dauerhaft größer sind als die eigene Kraft. Hält dieser Zustand an, lohnt ein genauer Blick und rechtzeitige Entlastung.

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Qué entienden los padres por «sentirse desbordados»

«Sobrecargado» es un término de uso cotidiano. No figura en ningún catálogo de diagnósticos ni describe ningún cuadro clínico. Los padres suelen referirse con ella al momento en el que las exigencias de un día superan sus propias fuerzas. En las familias que acompañan a un niño con problemas de salud mental, rara vez se trata de un único factor desencadenante: citas médicas, reuniones escolares, noches en vela, la preocupación por un hermano, además del trabajo y las tareas domésticas.

Desde un punto de vista técnico, esto puede definirse como una carga que supera las fuerzas disponibles. Que ello se traduzca en una adaptación temporal o en un daño duradero depende del tipo y la duración de la carga, así como del alivio que la persona consiga encontrar. Casi todos los padres se sienten abrumados en algún momento. Hay que prestar especial atención cuando a los momentos de estrés no les sigue ningún momento en el que el cuerpo pueda recuperarse. En ese caso, la sobrecarga se convierte en un agotamiento persistente.

Cómo pueden los padres detectar el agotamiento crónico

El agotamiento crónico suele manifestarse primero en el cuerpo y en el comportamiento, antes de que los padres puedan expresarlo con palabras. Los signos recurrentes son:

  • Irritabilidad: perder los estribos con facilidad por cuestiones insignificantes, conflictos más frecuentes con la pareja o los hijos, seguidos de remordimientos.
  • Problemas para dormir: incapacidad para desconectar, permanecer despierto por la noche, despertarse agotado por las mañanas.
  • Agotamiento físico: cansancio constante a pesar del descanso; dolores de cabeza, de cuello o de espalda; molestias gastrointestinales sin causa clara.
  • Aislamiento: cancelar planes, dejar de lado las aficiones, la sensación de no tener ya fuerzas para los demás.
  • Distancia interior: la sensación de limitarse a funcionar, indiferencia o la percepción de estar alejado de los propios sentimientos.

Estos síntomas suelen aparecer de forma conjunta y se intensifican a lo largo de las semanas. Cuando los padres tienen la sensación de no tener ya fuerzas, se trata de una señal del cuerpo que debe tomarse en serio, no es una cuestión de carácter.

Estrés agudo, agotamiento y depresión: las diferencias

Es normal sentir una sensación pasajera de sobrecarga tras una etapa difícil, y esto, por sí solo, no constituye aún un cuadro clínico. La situación se vuelve más grave cuando los síntomas se vuelven crónicos y no remiten a lo largo de varias semanas.

El término «burnout» describe un estado persistente de agotamiento emocional, distanciamiento interior y sensación de disminución del rendimiento. Las sociedades especializadas suelen clasificarlo en función del ámbito laboral o de la actividad, y en el caso de los padres, la «actividad» consiste en el cuidado de los hijos las veinticuatro horas del día. La depresión tiene un alcance más amplio: el estado de ánimo deprimido, la pérdida de interés y la falta de motivación ensombrecen entonces todos los ámbitos de la vida, a menudo acompañados de fuertes sentimientos de culpa o de inutilidad. Como regla general, si varios de estos síntomas persisten durante dos semanas o más y afectan notablemente a la vida cotidiana, se debe consultar a un médico o a un psicoterapeuta para que evalúe la situación. El agotamiento no dice nada sobre la idoneidad como padre o madre. Indica que, durante un periodo prolongado, la carga ha sido mayor que el descanso.

Lo que alivia la carga de los padres

Para aligerar la carga, hay que empezar por hacer un análisis sincero de la propia semana. Resulta útil anotar las actividades que más energía consumen y analizar qué tareas se pueden delegar, posponer o eliminar. Quien lo lleva todo a cuestas por sí solo llega antes al límite.

  • Reparta la carga: delegue tareas fijas a su pareja, a los abuelos o a su círculo de amigos, en lugar de guardárselo todo para sí mismo.
  • Planifique el descanso de forma fija: pausas breves y fijas a lo largo del día en las que, de forma consciente, no tenga que hacer nada. Las técnicas de relajación activas, como la respiración tranquila o un paseo diario, reducen la tensión crónica.
  • Revisar las expectativas: comprobar si las propias exigencias se ajustan a las fuerzas disponibles.
  • Mantener el contacto: ceda al impulso de autocuidado y frene el aislamiento antes de que los sentimientos de culpa impidan la comunicación con los demás.

Para los padres de niños con dificultades, también son importantes los servicios de apoyo: centros de asesoramiento, grupos de autoayuda para familiares y, en caso de necesitar cuidados, el derecho a recibir asesoramiento sobre cuidados. Estas vías no sustituyen al tratamiento, pero le dan un respiro.

Cuándo y dónde solicitar ayuda

Es recomendable acudir al médico si el agotamiento persiste durante semanas, si el sueño se ve afectado de forma continuada, si aumentan las molestias físicas o si se pierde el disfrute de la vida cotidiana. El primer punto de contacto para los padres es la consulta del médico de familia, que puede descartar causas físicas y derivarles a otros especialistas. Para el estrés emocional, se dispone de médicos y psicoterapeutas. Quien se encuentre en una situación aguda y no sepa qué hacer, puede ponerse en contacto en cualquier momento con el servicio de asistencia telefónica (0800 111 0 111 o 0800 111 0 222).

Rückenwind «Eltern begleitet» ofrece asesoramiento a las familias y refuerza a los padres en su día a día. Janike es trabajadora social y coach parental, y está cursando la formación para convertirse en psicoterapeuta infantil y juvenil; no está colegiada y no realiza diagnósticos. La evaluación de una enfermedad mental en su hijo o en usted mismo debe realizarse en un centro de psiquiatría infantil y juvenil (KJP) o por un profesional médico o psicoterapeuta especializado.

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